En un final vergonzoso, San Pablo se quedó anoche con la Copa Sudamericana después de que el plantel de Tigre se negara a jugar el segundo tiempo argumentando que jugadores fueron agredidos por personal de seguridad paulista.

Al menos cinco jugadores fueron golpeados, entre ellos el sanjuanino, Rubén Botta, y el arquero, Damián Albil, quien aseguró que un hombre le apuntó con un arma de fuego. Hasta ese momento, el flamante campeón se imponía por 2-0 con goles de Lucas y Osvaldo y se quedaba merecidamente con el certamen tras haber igualado sin goles en el partido de ida disputado en La Bombonera hace una semana. Pero, tras un cierre caliente del primer tiempo, tras incidentes entre jugadores de ambos equipos en el campo de juego, los futbolistas de Tigre fueron emboscados al bajar a los camarines. El técnico del Matador, Néstor Gorosito, señaló que ‘dos sacaron armas‘, tras lo cual anunció que ‘no se sale a jugar‘. Se vio luego que había manchas de sangre en paredes y pisos del acceso al vestuario.

El árbitro chileno Enrique Osses, que pasó por el vestuario después de las agresiones, se limitó a decir que había constatado que los jugadores habían sido golpeados pero no sabía por quién. Y finalmente volvió al campo de juego y dio por terminado el encuentro con el triunfo de San Pablo, tras esperar que se cumpla el plazo reglamentario para que ingrese a jugar la parte complementaria. La Conmebol procedió a premiar a San Pablo a través de su presidente, el paraguayo Nicolás Leoz.

Si se demoró en confirmar que no salía fue, según el intendente de Tigre, Sergio Massa, para ganar tiempo y avisar a hinchas y familiares que dejen las tribunas y el estadio.