La edición 54 de la clásica por excelencia que tiene el calendario rutero de San Juan, la Doble Difunta Correa, tuvo un marco imponente en todo su recorrido. Desde que se dio la vía oficial en la plaza departamental de 9 de Julio, hasta el banderazo final en el mismo escenario. Pero la mayor cantidad de público se dio en la parte más dura para los ciclistas: La Cuesta de las Vacas. En ese lugar los seguidores aprovecharon la baja velocidad del pelotón y mostraron todo su aliento con aplausos, gritos, pero sobre todo con respeto.

Fueron cerca de 2.000 las personas que dijeron presente y en su totalidad todas llegaron muy bien equipadas para la ocasión. Bebidas, mate, galletas, semitas y algunos hasta se animaron a hacer un asado para esperar el paso de los ciclistas. La Cuesta se llenó de gente y todo fue una fiesta.

"Vinimos hasta acá para ver esta gran carrera. Siempre seguimos al ciclismo en San Juan. Sobre todo al "Chino" Saldaño, Oscar Villalobo y todo el equipo de Forjar", señaló Lorena Tejada que estaba acompañada por su esposo Ricardo Araya y sus hijos Manuel, Adrian, Karen, Ariel y Tamara. Llegaron después de almorzar en su casa de Chimbas y todos se manifestaron amantes del ciclismo.

Otras de las familias que habían elegido La Cuesta de Las Vacas para ver la carrera eran los Roberto. Ellos vivieron la competencia de manera especial ya que el español Dani Moreno Fernández es pariente y no se cansaron de brindarle su aliento en todo el trayecto.

La carrera fue una fiesta durante los 153 kilómetros, pero no hay ninguna duda que donde mejor se pasó fue en la Cuesta de las Vacas.