9 de marzo de 2010 - 00:00

La ilusión está de vuelta

En la previa, parecía casi imposible ganarle a Suecia. Pero con el aporte de Nalbandian no sólo lo logró de visitante sino que ahora renace el sueño de luchar por la ensaladera.

La estrategia perfecta del capitán Modesto Vázquez, la actitud invalorable de David Nalbandian y el superlativo nivel de Leonardo Mayer y Horacio Zeballos armaron un combo perfecto para vencer a Suecia como visitante y volverse a ilusionar con ganar la Copa Davis por primera vez en la historia.

Desde que se sorteó el Grupo Mundial 2010 y Vázquez se enteró de que la Argentina debía visitar a la Suecia de Robin Soderling, número siete del mundo, el capitán tuvo en claro que el único argentino que podía vencer a la gran figura local era Juan Martín del Potro.

Pero Del Potro se lesionó la muñeca derecha y entonces el capitán tomó una decisión drástica juegue quien juegue: regalarle a Suecia los dos puntos de Soderling y salir a pelearle los otros dos singles y el dobles con el cuchillo entre los dientes.

Después de Del Potro se bajó Nalbandian y una semana más tarde lo hizo Juan Mónaco y entonces lo que parecía una tarea compleja se transformó en un abrir y cerrar de ojos en una empresa casi milagrosa.

Sin tener una mínima idea de cómo iba a formar el equipo, Vázquez partió hacia Estocolmo con el laberinto en su cabeza,

dudando a quien poner en los singles del viernes -había que ganar sí o sí un punto- y en el eventual quinto partido. Pero Nalbandian se recuperó milagrosamente de la molestia que tenía en el aductor, se tomó un avión y apareció en Suecia.

Entonces sí, Vázquez armó la estrategia: el primer día Schwank debía ir al "muere’ con Soderling y Mayer tenía que ganarle al número dos de ellos, Joachim Johansson.

Schwank jugó un gran partido pero perdió y Mayer deslumbró para aportarle el primer punto al equipo argentino. Con Nalbandian en la cancha en el dobles, a Zeballos se le hizo más simple el debut y entre los dos consiguieron una victoria fundamental ante Soderling y un especialista en duplas como Robert Lindstedt.

Y llegó el tercer día con Mayer teniendo otra actuación deslumbrante que no terminó en triunfo de casualidad y el dramático quinto punto con un Nalbandian entre algodones que debía jugar, ganar y no "romperse".

Hasta cinco minutos antes de ingresar a la cancha, Vázquez y Nalbandian dudaban sobre qué hacer: el rival era fácil -Andreas Vinciguerra es el 232 del mundo- pero el cordobés se podía resentir de su lesión. Pero Nalbandian sabía que no había viajado a Suecia para ver el quinto punto desde afuera y entonces salió a jugar contra un entusiasta Vinciguerra. Pero David hizo valer lo suyo y ganó.

De esta manera, Argentina pasó del casi seguro repechaje -lo juegan los que pierden en la primera ronda- a tener que enfrentarse con Rusia, por los cuartos de final, en julio próximo, con la ilusión intacta: ganar por primera vez en la historia la
Copa Davis.

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