¿Por dónde empezar? Por el principio o por ese final trunco que otra vez se llevó todas las ilusiones de quienes quieren sacar adelante el fútbol de la Liga Sanjuanina. Otra vez, la intolerancia, la polémica y el descontrol terminaron ganando, llevando a que el árbitro Gabriel González suspendiera el partido entre Atenas Pocito y Colón Junior cuando restaban aún 5 minutos por jugar y lo ganaba el Merengue por 2-1.
Pero antes habían pasado demasiadas cosas que quedarán salpicadas por la polémica porque hubo un muy buen primer tiempo en el que Atenas sacó su ventaja y la justificó pero no la pudo estirar y un complemento en el que Colón mostró otra cara y en el que también la inflexibilidad del reglamento terminó destiñendo un juego entre dos legítimos aspirantes a ser los mejores de esta primera rueda del Oficial 2016.
Y claro, hay que empezar por algo básico y es que al reglamento hay que respetarlo y después de que Atenas había abierto el marcador con un excelente anticipo de Juan Castro ante la salida de Luis Mingolla a los 32’ del primer tiempo, en la segunda parte se abrió la polémica cuando después de un centro al área mirasol y de que la jugada saliera en contra para el propio Atenas, el primer asistente Daniel González no dudó nunca de lo que vio y se lo informó al juez principal Gabriel González: agresión de Peralta sobre Mallea. Se demoró, eso sí, pero nunca dudó y el árbitro se respaldó en su asistente para sentenciar penal y expulsar a Peralta en Atenas.
Ahí, nació otro partido porque todo fue polémica. En esos casi 10 minutos de discusiones, se fue expulsado también Zárate en Colón y luego, Jorge Carrizo no dudó para empatar el marcador. Estaban 1-1 y diez contra diez. Atenas entró en zona de descontrol, se desordenó y se fue cargando de faltas en su desesperación por pasar otra vez al frente.
Así, por sumatoria de amarillas perdió primero a Velázquez y después a Puebla, su capitán, en una jugada confusa. Dolió demasiado en La Rinconada la inflexibilidad de González y todo se convirtió en polémica. Así, en ese río revuelto, Colón no perdonó y una aparición sorpresiva de Jorge Carrizo terminó sirviéndole el gol del triunfo al Merengue que en tiempo de descuento hacía pesar su superioridad numérica. Pero no se pudo terminar. Explotó la gente del Mirasol y el juez tuvo que suspenderlo. Una mancha más que ensombreció un panorama que parecía cambiar en San Juan.

