Era su tarde. La empezó siendo la voz cantante y la terminó siendo la voz de todos en el campeón, Sportivo 9 de Julio. Llegó tranquilo, sereno, esperando en la previa estar a la altura de una final como la que se jugaba, sabiendo que iban de punto pero que tenían 90 minutos para cambiar eso. Ya jugando, Biasotti empezó a ser el símbolo del campeón. En ese primer tiempo, le tapó dos pelotas sensacionales a un ansioso Peñarol que presionaba: primero voló sobre su izquierda para descolgar el cabezazo de Brizuela y después, rodilla al piso, le sacó un tremendo remate a Chávez. En el final de ese primer tiempo, Carlos vivió la más amarga cuando un hincha bohemio se metió en la cancha cuando ya el árbitro Vera había terminado ese parcial y sufrió la agresión injustificada. Se levantó, aguantó y volvió para jugar el segundo tiempo. En ese parcial, otra vez respondió para ahogar los gritos de Peñarol; primero ante Pérez y luego ante Tello, pero cuando parecía que se encarrilaba el triunfo de 9 de Julio, Biasotti sufrió sin poder hacer mucho en los dos goles locales. Entonces, se agrandó. Sacó pecho y empezó a manejar los tiempos para llegar primero al alargue y luego, a los penales. En esa serie durísima, dramática y apasionante, Carlos sacó todo su repertorio. Primero, caminando detrás del arco cuando venían los ejecutantes en camino al punto penal y luego, dándole la espalda cuando sus compañeros pateaban. Se paró para consolar a Omar Sánchez cuando le habían contenido su remate y, siempre, les dio ánimos a todos. Llegaron sus atajadas, se agigantó como pocos y explotó en el final cuando festejó con lágrimas en los ojos una nueva conquista a su rico palmarés. Después, en la intimidad, volvió a ser la voz cantante de su equipo y largó toda esa pasión contenida: “Les agradezco a todos lo que me hicieron vivir. Demostramos que no somos menos que nadie y que fuimos capaces de ganar en canchas difíciles. Ganamos en la Villa, en Colón y ahora acá. Este es un campeonato que se merecen porque esta vez la apuesta fue a los chicos del club y respondieron. Estoy orgulloso de todos ustedes. Es para los que creyeron y para los que no también porque este grupo se sacrificó todo para poder vivir este momento”. En el cierre, Biasotti demostró que sigue vigente, dentro y fuera de la cancha. Como los grandes, como las leyendas.
La vigencia debajo de los tres palos
No sólo fue clave en los penales, también cerró el arco en el partido para llevar a 9 de Julio a la conquista del titulo.

