-¿Habrá un nuevo Chavo del 8?
-No puede haber otro Maradona.
Genio sin tiempo, Roberto Gómez Bolaños tuvo esta respuesta el 2005 en "La noche de 10", cuando otro crack sin calendario como el Pelusa, le preguntó algo cuya única respuesta es un monosílabo que empieza y termina con "no". El Chavo del 8, el Chapulín colorado, el Doctor Chapatín, el Chómpiras, Chaparrón Bonaparte (algunos de sus históricos personajes, todos con la particularidad de empezar el nombre con la "ch") pasó a la eternidad el pasado viernes cuando en su querido Cancún dejó de respirar. Se fue en silencio, alejado de los medios desde hacía varios años por su grave afección respiratoria luego de haber fumando durante más de cuatro décadas. Dejó a muchas generaciones con un vacío imposible de llenar porque no habrá otro mexicano como éste.
El deporte siempre tuvo un fuerte vínculo con Gómez Bolaños: en sus programas soñaba que jugaba con la número nueve en la espalda, como su gran ídolo de las Aguilas del América, Enrique Borja. Noqueaba a su amigo de la vecindad, Kiko, con igual poder con un cross de izquierda o de derecha. Practicaba tenis de mesa junto a Ñono y también se daba tiempo para tomar una escoba y, haciendo las veces de bate, la "sacaba" de la vecindad en el béisbol.
Su carisma, humildad y sencillez, "unieron" a millones de personas (tenía 6 millones de seguidores en Twitter). Chespirito murió y con ello nacieron las palabras de elogio para su trayectoria, digna de una película de Hollywood: "Gracias por habernos hecho crecer con una sonrisa y con tu humor tan sano. Descansa en paz, te lo haz ganado Chavo!!!", posteó Javier Mascherano; "Descanse em Paz, Eterno Chaves e Chapolin! grande mexicano que fez parte da minha infância e de muitos brasileiros", lo elogió Ronaldinho.
El sábado, en el Estadio Azteca, se realizó un minuto de aplausos para homenajearlo. Además, los jugadores del América salieron a realizar el precalentamiento con una camiseta blanca con el 8 en la espalda y la leyenda "Chespirito". Fue uno de los tantos tributos para este monstruo en envase pequeño: media 1,62 metros de estatura.
Cuentan que dejó una fortuna de herencia que oscila dependiendo el medio entre los 15 y 50 millones de dólares. Lo cierto es que Televisa embolsó cerca de 1.700 millones de dólares por tener los derechos televisivos de El Chavo del 8. Lo que nadie puede discutir es que se ganó el recuerdo de todos, aunque lo haya hecho "sin querer queriendo".
Por Gerardo Alaniz
DIARIO DE CUYO
