El llanto desconsolado de Lucas Ramos después de patear el último penal que le dio la clasificación a Desamparados y antes, la señal al cielo de Pablo Lucero tras atajarle el penal a Fernando Cámara. Esas escenas fueron parte de la sufrida y apasionante clasificación de Desamparados el último domingo. El Víbora derrotó a Huracán Las Heras por penales (tras empatar agónicamente en los 90’) y clasificó a la final por uno de los dos ascensos al Federal “A”. Ayer, Ramos y Lucero, le contaron a DIARIO DE CUYO las sensaciones vividas y que tuvieron su dedicatoria especial: Ramos perdió a su mamá recientemente y Lucero también se encomendó a su madre, algo que ya es una cábala.
Ramos apareció a los 40’ del complemento tras un centro de Carlos Lucero para marcar el 1-0 que le permitió al Víbora definir por penales. Y como si fuera poco para el experimentado defensor central, tuvo la responsabilidad de patear el último penal. El santiagueño perdió a su mamá Ysabel hace poco más de un mes. Fue dos días antes de enfrentar a Peñarol donde Sportivo se jugaba la clasificación a Octavos. Ese viernes por la mañana partió de inmediato a Santiago del Estero y después del sepelio el sábado al mediodía, regresó a San Juan y por decisión propia estuvo en el arranque ante el Bohemio, donde el Víbora, con gol de Argumosa, consiguió el pasaje. “Se te pasan muchas cosas por la cabeza. Una de ellas lógicamente era mi mamá. Hoy (por ayer) estaría cumpliendo años y es el primer cumpleaños que paso sin ella, es fuerte. Además, estaban mis amigos que vinieron desde Santiago. Eso, más el sufrimiento previo por no poder llegar al gol, fueron un conjunto de emociones fuertes”, comentó el ex Huracán de San Rafael.
Lucero, el otro protagonista de la jornada, entró en acción terminados los 90’. El arquero partió corriendo rumbo a los vestuarios. Ésa, fue la cábala. Es que el ex Unión, que en el Azul también se hizo fuerte atajando penales, contó por qué lo hizo: “Tengo como costumbre en cada definición ir al baño, darle un beso a una foto de mi mamá y un beso a la Virgen del Rosario”, expresó quien también tuvo su motivación celestial. Estela, fallecida hace 15 años, es quien acompaña desde la platea más alta al arquero sanjuanino.
Tanto Lucero como Ramos, se permiten soñar con mucho más. “Somos finalistas y justos merecedores. Ojalá sigamos por el buen camino para lograr el ascenso que ponga a Desamparados donde se merece”, contó Ramos y Lucero agregó: “Estamos tan ilusionados como cualquier hincha. Sabemos que estamos a 180 minutos, pero hay que estar con los pies en la tierra y muy concentrados para lograrlo”, contó el arquero sanjuanino.
En Desamparados la ilusión es grande. Saben que el sueño de ascenso está más cerca que nunca y el primer paso será en la siesta del domingo en la lejanía de un pueblo bonaerense llamado Carlos Casares.

