Mientras Daniel Osvaldo factura cientos de miles por mes por sus partidos en Boca y Teo Gutiérrez exige ‘verdolagas’ para continuar en River, los futbolistas sanjuaninos dividen sus días entre entrenamientos y trabajo para poder llevar el alimento o el mango a sus casas. Y es que lejos de aquella realidad, la mayor parte de los clubes locales no pueden pagar lo que cada plantel necesitaría para dedicarse exclusivamente al deporte.

Sebastián Ríos, delantero de Trinidad, trabaja como cartero desde hace 9 años. Con el tema del tiempo no tiene problema. Trabaja toda la mañana en el Correo Argentino y por la tarde entrena. ¿Qué pasa si los horarios se superponen? “Lo hablo con el técnico y si es necesario entrenaré solo para no perder el ritmo”, le dijo a DIARIO DE CUYO ONLINE. Sebastián es soltero y no tiene hijos, por lo que sus obligaciones económicas se limitan a sus consumos. “Es muy difícil vivir del fútbol en San Juan. Cuando empecé mi papá me dijo que de eso no iba a vivir, que si no quería estudiar me buscara algo”, rememora.

Su ingreso al correo no le trae buenos recuerdos. “Tenía un hermano que trabajaba ahí. Tuvo un accidente y falleció. Fue muy difícil. Nos decían ‘Los Mellizos’ porque éramos iguales pese a que nos llevábamos un año de diferencia. La gente del correo me preguntó si quería ocupar su lugar, lo pensé una semana, me decidí y entré”, señaló. “Creo que sólo en San Martín les alcanza para vivir”, aseguró.

Otro caso particular es del Franco Gizzi, ex Sportivo Desamparados y actual Libertad Juvenil. Trabaja en una verdulería y coincide con Ríos en que el fútbol local no está en condiciones de mantener a un jugador. Al momento de mencionar cuál es su prioridad, no lo duda: “Es el trabajo. Con la edad que tengo, el fútbol es un hobby, aunque también soy muy responsable en ese sentido. Siempre estoy poniéndole ganas y predispuesto a la hora de trabajar”, dijo.

Por lo que cuenta, Gizzi no tiene inconvenientes si debe pedir un permiso especial. “El patrón que tengo es hincha de Unión y le gusta mucho el fútbol. Por ahí si me toca jugar no vengo a trabajar. Es lindo porque es un sacrificio que uno le gusta. Se puede mantener a la familia con los dos sueldos”, indicó. Franco es empleado de la verdulería desde hace 5 meses y con lo que cobra le alcanza para colaborar en su casa, donde vive junto a su esposa y tres hijos. “Ahora no se puede vivir sólo del fútbol. Es muy complicado, a veces cobrás algunos meses bien y después de dejan de pagar así que se complica muchísimo”, contó.

Alfredo Molina, ‘Luto’ para todos, la rompe en Unión y a diferencia de sus colegas, comenzó a trabajar porque quiso y no por necesidad. El crack del Azul se desempeña actualmente como Director del área Deportes de la Municipalidad de Ullum. “Estoy aquí desde hace tres años. Cuando juego o entreno a doble turno no tengo problemas porque tengo permiso del intendente. Tengo mi esposa e hijos. No me sobra el dinero, pero vivo bien", le dijo a DIARIO DE CUYO.

El ídolo de la hinchada de Villa Krause es un caso aparte. “Siempre viví del fútbol, en ese sentido no tuve problemas. Anteriormente me pude manejar con un sólo sueldo que era el del fútbol. Al trabajo me lo ofreció el intendente por la carrera que había hecho, porque había formado una escuelita y le gustaba mi trabajo. Lo acompañe, ganó la elección y me dio la posibilidad de trabajar”, manifestó el Luto.

Por su parte, Silvio Molina reparte sus horas entre las prácticas de Peñarol y la Caja de Acción Social, donde se desempeña actualmente. “Soy administrativo. Si se me juntan los horarios dejo de entrenar. Igual no pasa casi nunca, porque trato de buscarle la vuelta para hacer las dos cosas y tengo horarios rotativos. Acá estoy desde hace 6 años”, aseguró.

El esfuerzo de los muchachos es grande, pero todos coinciden en que vale la pena. A todos ellos, muy feliz día.