Desde que hizo su primera aparición con la camiseta albiceleste, allá por el 17 de agosto de 2005 en un amistoso contra Hungría, la Pulga solamente no jugó en 26 de los 140 encuentros oficiales que disputó el combinado nacional. Sin embargo, lo preocupante es que más de la tercera parte de esas ausencias se produjo en los últimos dos años: 12 en 33 partidos luego del Mundial de Brasil.

 

La lesión que sufrió Leo el pasado 21 de septiembre en el partido entre Barcelona y Atlético de Madrid  obligó a Edgardo Bauza a bajarlo de la convocatoria para las jornadas 9 y 10 de las Eliminatorias Sudamericanas. En lo que va del camino a Rusia 2018, el zurdo solamente pudo jugar tres partidos: contra Chile y Bolivia en marzo y frente a Uruguay, en septiembre.

 

En total, desde la derrota contra Alemania en el Maracaná, por distintos problemas físicos el rosarino faltó en diez ocasiones: cuatro amistosos, cinco encuentros clasificatorios para el Mundial y el debut en la Copa América Centenario. En los nueve años anteriores, apenas había estado ausente en 14 presentaciones del combinado nacional.

 

 

Messi faltó por primera vez en su carrera a un partido de Copa América: hasta su ausencia en el triunfo 2-1 contra Chile en Estados Unidos, había participado de los 16 compromisos que tuvo Argentina entre las ediciones de 2007, 2011 y 2015, las tres que se disputaron durante su Era. Ese fue apenas el noveno partido por los puntos de la Selección en el que no jugó desde su debut. La cifra de bajas aumentó a diez cuando no se subió al avión para el cruce contra Venezuela por las Eliminatorias del mes pasado: antes se había perdido dos encuentros del Mundial 2006, en los que José Pekerman lo dejó en el banco (el 2-1 del debut contra Costa de Marfil y el 1-1 contra Alemania que terminó en caída por penales en los cuartos de final); dos por lesión en las Eliminatorias para Brasil 2014 (con el equipo ya clasificado, no estuvo en el 3-1 contra Perú y la derrota 3-2 con Uruguay con las que el conjunto de Alejandro Sabella cerró su participación); y seis por cuestiones físicas en el camino rumbo a Rusia (derrotas 2-0 con Ecuador y 1-0 ante Paraguay, empates 0-0 con la Albirroja, 1-1 con Brasil y 2-2 con Perú y victoria 1-0 sobre Colombia). Su porcentaje de asistencia es altísimo: sobre un total de 86 encuentros, la Pulga jugó 74, un 86% del total.

 

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En cuanto al rendimiento del equipo cuando el mejor de todos no está, los números, por supuesto, se resienten.  Sin la Pulga, la Selección consiguió 17 puntos sobre 36 posibles, producto de cuatro victorias, cinco empates y tres derrotas: un 47,22 por ciento. Con el rosarino en la cancha, en tanto, el balance entre Mundiales, Copas América y Eliminatorias es de 44 triunfos, 18 igualdades y 12 caídas: 150 unidades de 222, un 67,57% del total.

 

A nivel amistosos, en tanto, el Diez no jugó en 14 encuentros sobre 54 posibles (para esta estadística no se consideran los dos partidos contra Catalunya de 2008 y 2009 porque no son reconocidos por FIFA, los encuentros preparativos del equipo olímpico Sub-23, los partidos para los que solamente fueron convocados futbolistas del medio local, ni los del equipo Sub-25 que armó Sergio Batista durante su breve ciclo): además de las cuatro ausencias durante el ciclo de Gerardo Martino, el zurdo faltó a un partido con José Pekerman, a tres con Alfio Basile, Diego Armando Maradona y Alejandro Sabella y a uno con el Checho. El historial, en este caso, es ampliamente favorable al combinado nacional: 10 victorias, tres empates y una única derrota (3-2 contra Inglaterra, el 12 de noviembre de 2005, en un partido que Messi no pudo jugar porque estaba suspendido luego de la expulsión que sufrió en su debut contra Hungría).

 

En total, el balance de la Selección sin Messi marca 14 victorias, 7 igualdades y solamente 3 derrotas. Desde los números, se trata de un buen 68,06 por ciento de eficacia. Sin embargo, más allá de algún resultado circunstancial, nadie duda que sin el Diez, Argentina le da ventajas a cualquier rival.