Los números hablan por sí solos para este presente final del Verdinegro, que ayer cerró el Torneo Inicial con otra derrota. Caída que no sorprendió a nadie en el Bicentenario, sino que le dio continuidad al momento por el que pasa el equipo desde hace tiempo. Incluso se podría caratular que fue un común denominador en todo el semestre, porque lo que insinuó promediando el torneo, nunca lo pudo sostener. Terminó en la posición 17 y con el 4to. peor promedio. Signos de alerta para lo que viene, que tendrá que empezar con un +barajar y dar de nuevo+, ya que otra campaña igual lo mandará antes de lo pensado a la B Nacional. Esa es la realidad de este Verdinegro, que cambió de entrenador y terminó el certamen similar a como lo empezó.

Que los arbitrajes le jugaron en contra en algunos encuentros, que le faltó fortuna, que los lesionados fueron limitando al plantel y hasta que físicamente, como siempre acotó Perrone, lo llevaron a dejar muchos puntos en el camino, suenan a excusas casi sin remedio.

El diagnóstico siempre se supo, pero curar la enfermedad nunca. Ayer se cerró otro torneo y para San Martín fue más de lo mismo. Porque para un equipo que desde que mantuvo la categoría siempre pensó y trabajó para escaparle al descenso, se volvió a encontrar con las falencias y limitaciones de siempre. Como que lo vivido no está aprendido.

En su momento se apostó con Facundo Sava para guiar al equipo, pero sólo porque había dejado a San Martín en Primera por la garra de un plantel que no se resignó a otro descenso, ya que en la cancha dejó muchas dudas para un entrenador que debutaba en la máxima categoría y que las 5 primeras fechas de este torneo expresaron esa falta de roce y esas 5 caídas al hilo lo marcaron y sacaron del club.

Marcelo Vivas, con su interinato, cambió el sistema y le dio vida a un plantel con el 4-0 sobre Arsenal. Entonces llegó Perrone, quien nunca había dirigido en el país. Allí psicológica y mentalmente el plantel se levantó, cambió algunos jugadores y de 5 partidos metió 3 triunfos y 1 empate. Era el momento. El equilibrio, juego asociado, y efectividad resurgieron, pero las siguientes 8 fechas demostraron que sólo fue un maquillaje porque nunca más ganó y que de nos ser porque sus rivales directos en la tabla de promedios también cayeron a la par, hoy habría que decir que el conjunto de Concepción se va de vacaciones en zona de descenso directo.

Y ese descenso que comenzó siendo su principal rival, hoy ya es secundario. Hoy el equipo debe recuperar todo lo bueno (y agregarlo mucho más) que algún momento demostró y que perdió en un abrir y cerrar de ojos. Porque para un plantel corto, dormirse y lamentarse no es solución.

Ayer Perrone, tras la derrota ante River, dijo lo que antes no se animaba. +Yo no armé el equipo ni elegí los jugadores, algo que ahora lo podré hacer+. En gran medida se sacó parte del peso con la mochila que carga y que hoy lo condena, más allá que la dirigencia en la semana argumentó que lo sostendrá en el cargo.

Se fue el semestre, ese que hizo ilusionar a los hinchas y jugadores. Porque estos últimos se propusieron la meta de los 25 puntos para estar tranquilos y terminaron con 17, con apenas 4 triunfos. Y por ende lo que vendrá no admitirá más errores porque para seguir siendo de Primera deberá ganar prácticamente 10 partidos (de 19, para esa media que deja a los equipos en la categoría ). Por eso hoy, en el cierre del año, el panorama es más negro que verde, pero no imposible.