Lionel Messi le tocó la peor posición en el amistoso entre España y la Argentina: afuera de la cancha. Aquejado por una molestia en el aductor e isquiotibial de la pierna derecha que lo marginó de toda la gira, el crack debió asistir al desastre argentino desde la platea del Wanda Metropolitano de Madrid.

Acompañado por Manuel Lanzini, quien cumplió frente a la Azzurra pero hoy se recuperaba de una molestia muscular, Lio sufrió con las alternativas del conjunto de Jorge Sampaoli. Sus gestos evidenciaban un claro fastidio.

Así, con el resultado final ya consumado y a falta de 10 minutos, no aguantó más, dejó en soledad a Lanzini y se fue rumbo al vestuario.