Son hinchas antes que dirigentes pero siempre estuvieron con el equipo y no podían faltar en Paraná. Hace quince días atrás, habían protagonizado una carrera contra el tiempo para poder combinar horarios de los tres ómnibus que tomaron para poder llegar a Sunchales desde San Juan. Llegaron con lo justo, vieron el triunfo y volvieron. Toda una locura por 90’ de fútbol de su Unión. Pero con el Azul ya en la final, ese grupo de amigos que siempre están y estuvieron dando una mano en lo que hiciera falta para el plantel, decidieron armarse mejor y desafiar los 1000 kilómetros que hay desde San Juan a Paraná. Luis Guardia junto a Andrés Mesina comandaron ese viaje. Dos autos, 8 amigos y un viaje sin escalas que arrancó a las 8 del sábado en San Juan pero que ya en Caucete tuvo un retraso porque volvieron a la capital para buscar a Sebastián. Ya en ruta, no pararon hasta Mina Clavero en Córdoba. No faltó la clásica foto con las camisetas y desde ese momento, a full hasta parar recién en Montecristo, a la salida de Córdoba capital para reaprovisionarse de bebidas y galletas. Desde ese momento, ruta a fondo para llegar pasadas las 22 a Paraná y alojarse en el Provincial junto al plantel. Locuras de fútbol nomás porque los gastos, el tiempo, las cosas que se dejan de lado por ver a su equipo, no tiene explicación.
Mil kilómetros de fanatismo para estar junto a Unión

