"Hay que tocarlos. Mover un poco esta tranquilidad. Es la única manera de que reaccionen", tres frases que después de la ida de Oscar Craviotto como técnico se escucharon al por mayor en San Martín. De dirigentes e hinchas. Y parece que el técnico interino del Verdinegro para el choque de pasado mañana ante Rafaela, Rodolfo Rodríguez, interpretó mejor que nadie el cuadro de situación. ¿Por qué? El Roly paró ayer su probable anti Crema y respecto del último once inicial de Otto, hace sólo cinco días, cambió cinco piezas. Entre sus apuestas, la más fuerte pasa por el reemplazo de la dupla de arriba: afuera Husaín-Ceballos y adentro Cuevas-Roda. También colocó como volante por izquierda a Cristian Zárate, quien no ve acción desde hace cinco encuentros.
Además, el ex volante le dio una dosis de raíces sanjuaninas al equipo ya que además de continuar Maxi Herrera como zaguero, eligió como lateral izquierdo a Emanuel Más, otro juvenil del club. El quinto ingreso, el de Ramón Rojas, es más que lógico ya que el volante venía de una suspensión por cinco amarillas.
"Paré este equipo (ver aparte) porque quería ver cómo respondían, aunque no está definido", abrió Rodríguez en su explicación tras el ensayo. Igual, se sabe que hoy será el momento de la pelota detenida y después el viaje, por lo que hay pocas chances que existan grandes variantes. El sistema que utilizaron los titulares durante los 50′ de fútbol fue idéntico: 4-4-2. El resultado final favoreció a los que se perfilan para estar desde el arranque en Santa Fe por 1 a 0 con gol de Daniel Díaz, quien fue uno de los que ingresó para el combinado con remeras blancas en el complemento.
Tantas variantes dejaron a algunos players contentos y a otros no tanto. Uno de ellos fue Darío Husaín quien tras salir del equipo de los suplentes, le pegó un derechazo a una botella que por poco no le pega, después de un rebote, al propio Rodríguez. "Ningún comentario sobre eso", fue la respuesta sintética del DT. Ceballos, quien sí jugó algunos minutos para los titulares en la segunda parte, también se mostró disgustado y por eso reventó una pelota contra uno de los carteles de la publicidad estática del estadio.

