"Cuando supimos que íbamos a jugar con Bº Rivadavia, me dijeron que el arquero no era muy bueno. Están locos. Este pibe atajó todo. No solamente hoy (por ayer) sino en toda la serie. No hay excusas. El partido lo perdimos nosotros. Desperdiciamos muchísimas situaciones y ellos, sin superarlos en el juego, la metieron…" El concepto es de Lucas Martínez, el gran delantero de Petroleros. Más sincero y justo imposible. Es que así fue el partido de ayer en Villa Krause, hasta donde tuvo que ir el Barrio Rivadavia para hacerse fuerte, ganar (por 2-1) y meterse en la final de la Liga Nacional A-1 de hockey sobre patines. Justo en su primera participación. Una historia increíble. Llena de pasión. Plagada de entusiasmo, despliegue y un hockey efectivo. Eso sí, ayer, en el choque definitorio de semifinales, con una figura excluyente: Su arquero, Sebastián Ruiz. Es que el Chino (en realidad "El Pulpo" le quedaría mejor de sobrenombre) atajó todo. Tapó tres tiros directos y dos penales. Y edificó una actuación notable, que lógicamente, fue apuntalada por sus compañeros, quienes armaron un cerco fuerte alrededor de su arco con una marca generosa.

