Dicen que los hijos siempre heredan las pasiones de los padres. Pero la frase siempre utilizada ‘lo trae en los genes’, no es válida para Priscila Pí. La pequeña, es hija de Jorge Pí y Carla Álvarez, reconocidos ciclistas de la provincia, que si bien trataron de inculcarle ese deporte a su hija mayor, la chica se divierte jugando al fútbol. “Lo mío es el fútbol. Tengo la bici y todo, pero me gusta más jugar a la pelota, no me sacan mucho andar en bici por eso siempre les insistí a mis papás que me compren una pelota y hace un tiempo logré que me llevaran a clases de fútbol”, contó Priscila, la pequeña que a sus 10 años sí heredó de sus papás la soltura a la hora de brindar una entrevista.

La chica, se encuentra disputando los Intercolegiales en su Pocito natal y ayer compitió en la prueba de lanzamiento representando a su Escuela, la “Dr. Antonino Aberastain”. En esa prueba atlética reconoció que no tan buena. “No me tenía mucha fe, pensaba que iba a salir última pero terminé cuarta, no está mal”, soltó entre risas.

Sobre su posición en la cancha, Priscila contó: “Soy defensora central o centrodelantera. Lo importante es jugar y divertirme”, agregó. Gracias al deporte de sus padres, que hoy por hoy la única que lo sigue practicando es su mamá (corre para el equipo continental “Xirayas” de San Luis), conoció varias provincias del país: “Eso es lo lindo del ciclismo, viajar. Aunque me gustaría conocer Italia, donde estuvo mi mamá hace un tiempo”, agregó.

La pequeña no sabe de obligaciones. Por lo pronto disfruta su niñez con una pasión no heredada: el fútbol.