Los suplentes jugaban el último minuto en cancha. Los titulares, abrazados todos, saltaban al lado del banco y gritaban ¡dale campeón, dale campeón! Ese era el cuadro final. Con el estadio chileno colmado y digiriendo con hidalguía la derrota. Tanto que aplaudió fuerte al nuevo campeón. Olimpia es el nuevo rey de Sudamérica. Goleó en la final al juvenil equipo chileno Universidad Católica por 6-0 y se consagró campeón en el importante certamen de hockey sobre patines que ayer finalizó en el estadio de la comuna de San Miguel.
El equipo Turco no dejó dudas. Ganó con total autoridad, demostrando la experiencia de sus figuras y la capacidad para resolver cualquier problema. Y, después de 5 años, volvió a ser el mejor del continente.
El partido arrancó parejo como se pensaba. Con un panorama de juego cerrado, en el que ambos no tuvieron grandes chances para anotar. Después, el local se fue soltando y creándole problemas al fondo Turco. Valenzuela, con su velocidad, tuvo dos chances pero Fraifer respondió bien.
Pero llegando al minuto 7, el equipo sanjuanino sacudió el tablero. Tras una contra, el Chupa Oviedo enfrentó solo a Castillo y lo venció con remate bajo. Gran gol. Una estocada fatal para el local. Es que Católica no se recompuso del golpe. Se abrió demasiado y los Turcos dieron otra puñalada. Morilla, de nuevo en velocidad y contragolpe, marcó el 2-0. En el estadio (colmada la tribuna grande) se notaba el desconcierto. El mismo que en la cancha expresaba el juego de su equipo.
A esto, Olimpia era un violín de precisión y efectividad. Moviéndose tranquilo y sin perdonar nada. Tanto, que a los 13′, luego de una jugada en que la tocaron todos, Sández clavó el 3-0. Mucho para Católica. Demasiado a pesar que quedaba mucho tiempo.
En lo que quedó del primer tiempo, Olimpia se abroqueló y marcó con un despliegue admirable. Le cortó el circuito ofensivo a los ya por entonces desesperados jugadores chilenos. Dejó en claro que, a dientes apretados, es mucho más equipo, sin ni siquiera pensar por asomo en aquel partido de la ronda inicial que el mismo Católica lo había sorprendido ganándole.
Para el complemento, Fredy Luz dejó la misma base. La que había empezado. Era lógico, le había dado resultado. La Católica salió decidido a descontar. Con el aliento de su público y con la enjundia propia de un equipo joven. En los primeros 5′ Fraifer cortó varias pelotas de gol. Olimpia, de contra, preocupó. Morilla lo tuvo pero perdonó.
Los que no perdonaron fueron Maggio (por dos) y López, que elevaron la cuenta a 6-0 promediando la etapa. Por ese entonces ya estaba todo definido.
Olimpia jugó como sabe. Y sumó una nueva corona a sus vitrinas. Ni siquiera la sorpresa de Católica pudo con la experiencia y capacidad de los Turcos, unos gallardos campeones.

