Faltaban 10 minutos para las 5 de la tarde y los 50 hinchas apoyados detrás del alambrado, no de una cancha sino del aeropuerto, vieron por primera vez por lo que habían ido. Del avión bajaban los pasajeros y la atracción mayor se llamaba David Trezeguet, quien fue detenido por primera vez para que un integrante del personal de pista se sacara una foto con él. Nicolás Domingo fue el primero que partió desde la sala al colectivo y los flashes seguían en acción.

Pasaron 20 minutos de las 5 de la tarde y en Laprida y General Acha, unas 300 personas vieron doblar en contramano el colectivo para demostrar que podían cantar más fuerte todavía, mientras agitaban las banderas y humo blanco con rojo comenzó a envolver la escena. Los jugadores no tardaron más de 3 minutos en desaparecer en el ascensor, pero algunos se asomaron por la ventana de sus habitaciones para retribuir a ese grupo que seguía, fiel, cantando.