San Martín tiene varios atributos para justificar su actual liderato en la tabla, luego de ocho fechas del torneo. La contundencia, el oficio, entender el mensaje que baja su técnico Hrabina, etc. Pero ante los jujeños hubo dos que se destacaron bastante: por un lado la paciencia para saber esperar dar el golpe preciso y por el otro la capacidad de adaptación a distintos sistemas tácticos para contrarrestar el dominio rival.
1 Gimnasia le dominó el balón en casi toda la primera parte al Verdinegro, pese a lo cual jamás lo supo traducir en el resultado. Con la ventaja sanjuanina, el equipo del Ruso esperó agazapado y ordenado. Parando dos líneas de cuatro, pues incluso metió a Cuevas al medio para que marcara a Iuvale, quien era el hombre que estaba sin marca y generaba juego. Aguantó y pegó a fondo cada vez que pudo.
2 La táctica, algo en lo que Hrabina siempre hace bastante hincapié, fue mutando de acuerdo a las circunstancias del partido. Una vez más demostró este San Martín que tiene, en caso de ser necesario, plan B, C y D. Porque largó con un 4-3-1-2 y después pasó a un 4-4-1-1. Hasta terminar con Penco sólo arriba y cinco volante en la zona media. Siempre con cada pieza entendiendo el mensaje. Orden, concentración y simpleza para cubrir la tarea correspondiente.
3 En la previa y tras el triunfo, Hrabina sostuvo que era importante volver a mantener el cero en el arco, algo que sólo había ocurrido ante Boca Unidos hasta ayer. Con Mármol y Sánchez, haciendo cada vez más sólida la defensa esa premisa también se cumplió. Con el esfuerzo de siempre de Damiani y González, más el regreso del seguro Pocrnjic.
