"Muchas veces me pasaba de no entender porqué había ciclistas que ganaban cualquier carrera y se largaban a llorar. Para mí ganar es como cumplir una misión, un deber que tengo cuando me subo a la bici. Nunca soy de festejar demasiado o volverme loco. Pero el domingo fue distinto. Era cumplir el sueño de mi vida, que lo soñaba desde chico tal cual se dio: ganando, cortado y levantando las manos. Cuando estaba por cruzar la meta y me acordé de esa imagen me emocioné como nunca. Tuve que contener las lágrimas porque se me caían. Fue una sensación inédita”. La autodescripción es de Emanuel Saldaño, luego de su logro más importante en su vida deportiva cuando en abril del 2011 se consagró campeón Argentino de Ruta, en Rosario. En ese momento, con 25 años, llegó a lo más alto de una carrera deportiva que comenzó bien temprano y que supo de diversos títulos Argentinos en las categorías menores y también en la Elite, donde a nivel nacional tenían un nombre ganado. Su familia siempre lo apoyó a la hora de subirse a la bicicleta y competir. Los primeros "embalajes" los dio en su Villa Hipódromo natal. En Juveniles se destacó por su potencia y velocidad, siendo desde pequeño la contrarreloj su especialidad. "Recuerdo que en mi primer carrera de crono, mi papá me dijo "¿Viste el señor que está allá en la otra cuadra? Bueno, cuando te bajen la bandera de largada, vos pedaleá con todo hasta llegar a él lo más rápido posible", recordó el Chino en una de las tantas entrevistas que brindó a DIARIO DE CUYO. Este medio lo galardonó en un par de ocasiones, incluida la del año pasado, con el Premio de "El deportista del año" dentro de la terna de ciclismo.

Su inicio en el ciclismo fue a los 7 años gracias a Ariel Fernández, un amigo de la familia y vecino de la Villa Hipódromo. Él corría en Juveniles en ese momento (1993) y le regaló una remera y una calza. Claro que su primera vez estuvo lejos de los títulos que luego obtendría: "En el final me caí y me raspé toda la cara. Mi vieja me dijo que no corría nunca más, pero a mí me dieron todavía más ganas de hacerlo. A la otra semana se hizo una contrarreloj en la Costanera y gané. Ahí me di cuenta que el ciclismo era mi gran pasión", destacó.

Saldaño acunó desde chico la pasión por el ciclismo, pero también su carácter siempre alegre. No era de tirar un chiste detrás de otro, pero sí contaba con la picardía innata para generar una sonrisa. A la hora del esparcimiento, la música era su debilidad. En ese sentido, despuntó el vicio de cantar cuarteto en más de una ocasión. "Juro que cantaba realmente bien", lo calificó su amigo de la vida y colega en el ciclismo, Luis Pica Jácamo. Saldaño tenía una gran relación con el cantante local, El Yeyo, y en más de una ocasión lo acompañó a sus presentaciones. Fueron en esos momentos donde también se subió al escenario para entonar distintas canciones.

Lo solidario para el Chino también formaba parte de su ADN. Por eso en el 2010 no dudó en integrar el grupo "Solidaridad deportiva’, que integraban otros deportistas reconocidos de la provincia y con el que se trasladaban hasta departamentos de San Juan para brindar ayuda.

Saldaño llegó a formar una familia junto a Verónica, quien era una de sus principales laderas al momento de salir a correr en la ruta. Juntos fueron papás de dos varones, Juan Ignacio y Juan Martín. Vivían en una casa en La Bebida, Rivadavia, donde varias veces sufrieron robos. Otro de los deportes con que se vinculó el Chino fue el turf. En el pasado Gran Premio Sarmiento, dijo presente en el stud de su amigo, Pablo Monla, con quien compartió selecciones juveniles sanjuaninas.

Fue con la camiseta Azul donde tuvo diversos títulos como también subcampeonatos. Cambiaban los técnicos, pero Saldaño era una fija. Oscar Villalobo subrayó ayer que "San Juan pierde a su ciclista más importante". Tuvo una carrera meteórica desde el arranque y siempre se lo vinculó con la gloria. Su papá más de una vez reconoció que "no le gustaba perder ni a las balitas". La muerte le llegó a los 28 años y ya se encuentra en el cielo junto a otros monstruos de las dos ruedas como los Vicente Alejo Chancay o Antonio Payo Matesevach.