Son partidos clave. Esos en los que perder es pagar y Sportivo Peñarol demostró que le sobra corazón, fútbol y aguante para revertir historias adversas y para prenderse otra vez en zona de clasificación después de la octava fecha de la Zona 7 del Federal B. Es que hasta los 20’ del complemento perdía 0-2 ante Luján de Mendoza pagando un excesivo costo a lo que había jugado, haciendo de paso figura del partido al arquero mendocino Matías Pérez. Era mucha desventaja parar resolverla en tan poco tiempo pero el corazón, la guapeza y la convicción de Peñarol hicieron el milagro. Descontó el jachallero Pérez, luego, faltando 5’ para el cierre empató Franco Caballero y en el primer minuto de descuento, Rodrigo Jofré hizo temblar Chimbas cuando clavó ese zurdazo inalcanzable en el ángulo superior derecho del arco de Luján. Era milagro pero merecido. Forjado en el enorme corazón de un Peñarol que nunca bajó los brazos, que con ausencias grandes como las de Del Cero, Artura y Alvarez, disimuló todo con lo que hay que tener para poder ganar. Luján, con los pincelazos de Delarrolle y la categoría de Bailo tuvo todo como para sorprender San Juan pero le faltó ese temple para bancar el enorme amor propio de un Peñarol que se lo llevó por delante.

En el comienzo y lejos de lo que suponía sería una presión infernal de Peñarol, el visitante fue el que empezó a manejar mejor la pelota. Delarrolle y Bailo se acomodaron, jugaron con precisión y adormecieron a un Bohemio que era más voluntad que nada. Aún así, insinuó con un par de apariciones de Ricardo Avila pero sin demasiado peligro. Apretó algo más Peñarol y empezó a ser figura el arquero Pérez sacandole un cabezazo a Luis Carbajal en el segundo palo. Sobre el final del primer tiempo, Jofré apareció demasiado solo para convertir y su gol fue anulado por un dudoso offside que le marcó el segundo asistente. En la contra final, Luján tuvo la fortuna que se necesita y Suraci definió debajo del arco para poner sorpresivamente el 1-0 para los mendocinos.

En el complemento, Peñarol fue con todo obligado. Apuró, metió y se desprotegió como era de esperar. A los 12’ ese riesgo le costaría muchísimo cuando Delarrolle se encontró un regalito y puso el 2-0. Parecía imposible para Peñarol. Pero el coraje Bohemio no estaba entregado ni mucho menos. Fue al frente y a los 20’ descontó con Cristian Pérez. Quedaba mucho partido por delante y recién a los 41’ llegó el empate de Franco Caballero. Parecía premio merecido pero querían algo más. De guapo, de puro coraje nomás, llegó el momento del descuento en el cierre del partido y Rodrigo Jofré se encargó de sacudir el estadio con un golazo que retumbó en todo Chimbas.