A 24 horas de haber vivido uno de los episodios más angustiantes de su carrera como periodista deportivo, el relator de La Voz, Daniel Pereyra hace un balance de lo que le sucedió y solamente agradece que todo haya terminado en un gran susto. Remarcó que no hizo ni hará denuncia policial alguna, dejando el tema en el terreno de los recuerdos amargos. ‘Cuando terminó el partido y le di el pase a Pablo Karki para su comentario final, se le vinieron varios hinchas que lo insultaron feo y hasta lo golpearon. Se lo llevaron a los vestuarios y después yo vi que salió casi corriendo y que gracias a Lorenzo Cortez que lo sacó en su moto pudo zafar. Yo esperé para bajar porque había dejado mi auto dentro del club, me subí y cuando estaba por arrancar se me pusieron adelante. Golpearon los vidrios, me rompieron los espejos, hasta que llegó uno de los más exaltados y metió su mano con un revólver adentro del auto. Ahí, solté el volante y me dije que sea lo que Dios quiera. La pase muy mal. Los insultos y las cosas que me decían no tenían razón de ser para mi. Yo entiendo la pasión por un club pero nunca había vivido algo así. Cuando pude salir, me crucé en la esquina de la plaza de la Villa con el jefe del operativo policial y le dije lo que me había pasado pero se dio vuelta y ni me contestó. Fue tremendo lo que pasó. Nunca lo imaginé. Le mandé un mensaje en la noche al vicepresidente del club y su respuesta fue que lo que me había pasado a mi era por culpa de otros medios. He tenido el respaldo de toda la gente de la radio, de los colegas, de mucha gente. Pero duele haber pasado por una cosa así y espero que nunca más nadie tenga que vivir un instante como ese en el que no sabés si tu vida se termina en ese momento a manos de cualquiera’.
Pereyra la pasó muy mal

