Recién con el disparo exitoso de Urribarri, todo River pudo saltar de felicidad tras ganarle 4-2 en los penales a Colón de Santa Fe y sacar el pasaje a los cuartos de final de la Copa Argentina de fútbol, instancia en la que se medirá con el ganador de Central-Tigre. El artífice de la victoria resultó el arquero Millonario Chiarini, quien contuvo dos tiros de los rivales. El partido se jugó en el estadio de la Punta, en San Luis, y fue seguido por una gran concurrencia, especialmente hinchas del Millonario.
Los 90 minutos reglamentarios finalizaron con el tablero en blanco. River hizo méritos como para ganar pero Colón se le paró firme atrás y a veces lo preocupó con veloces contragolpes.
El primer tiempo salió intenso, a veces desprolijo y con pocas situaciones netas de gol. La primera llegada de riesgo se dio a los 9’, cuando el delantero de Colón, Alario, aprovechó un rápido contragolpe. Le ganó en velocidad a su marcador y sacó un tiro fuerte y por abajo. La respuesta del arquero Chiarini fue notable.
River, a todo esto, siempre se mostró ofensivo, pero recién a los 23’, el juvenil Boyé dilapidó la primera llegada a fondo. El pibe hizo una pared con Teo Gutiérrez y, cuando se preparaba para darle al arco, hizo una demás y la perdió.
El partido siguió siempre equilibrado. A un par de minutos del cierre, se dio una jugada dudosa, especialmente por la interpretación del árbitro. Es que Alario peleó una pelota en lo alto con Ramiro Funes Mori y la ganó. Disparó, Chiarini le rebote y el jugador de Colón la mandó al fondo en el segundo tiro. El árbitro anuló el gol por una supuesta infracción de Alario sobre Funes Mori.
En el complemento, River salió decidido a desnivelar y dominó los minutos iniciales. Lo tuvo Teo, después Martínez, pero en ambas respondió bien la defensa santafecina. El técnico riverplatense Gallardo mandó a la cancha a Gio Simeone y Pisculichi, encontrando más frescura en ofensiva. Enfrente, el que entró fue el peligroso Callejo. De hecho, ambos querían ganar.
Recién a los 23 minutos se vio otra de real peligro: Simeone se lo comió al fallar el cabezazo en soledad frente al arquero rival. Inclusive, cuando sólo quedaban 5’, Pisculichi tiró apenas alto un tiro libre desde la derecha. Colón, en tanto, simplemente se agrupó en el fondo buscando un contragolpe que nunca llegó. Y llegaron los penales y, en ellos, River fue más por la gran actuación de su arquero Chiarini.

