River Plate, que llegó a La Paternal con un equipo alternativo debido a su inminente choque por Copa Libertadores ante San José de Bolivia, lució concentrado y efectivo y derrotó al local Argentinos Juniors por 2-1, en el partido que cerró la jornada dominguera del fútbol de Primera División de AFA. El partido fue parejo y emocionante de principio a fin. Con la victoria, el Millonario alcanzó en la punta de las posiciones a San Lorenzo, Boca y Central.
El primer tiempo en La Paternal salió parejo y disputado. Ambos tuvieron sus chances pero por la falta de puntería sólo uno gritó gol: River. Y lo hizo porque a los 32’ Cavenaghi mostró completa frialdad para definir un gran pase que le metieron a espaldas de los defensores. Picó, miró y definió. Y, pese a las injustificadas protestas de los jugadores locales (porque Matricardi habilitaba al goleador), puso en ventaja al Millonario. Antes, los dos pudieron haber estado en ventaja. River porque se perdió a los 13’ un gol increíble. Y Argentinos porque Barovero ahogó el suyo.
En lo que quedó del primer parcial, las imprecisiones se hicieron más repetitivas y, pese a que los dos siempre fueron al frente, fallaron en la puntada final.
El complemento largó con otra tónica. Es que el local se paró decididamente en ataque, más todavía cuando Pipo Gorosito, el DT de Argentinos, mandó a la cancha al pibe Rinaldi. Precisamente éste veloz delantero sacó provecho de un lateral ofensivo que un compañero peinó y, con una espectacular chilena, venció a Barovero.
El empate sorprendió a River porque hasta ahí había tenido controlado el trámite del partido. Y Argentinos aprovechó el momento y siguió atacando. Siete minutos después llegó el premio para el DT de River. Porque Boyé, a quien mandó a la cancha en reemplazo de Martínez, recibió de pecho un gran centro de Mayada, se acomodó, y con un derechazo derrotó a Ojeda.
Ya en la recta final, el local atacó con más insistencia pero, con el reloj en contra, cometió errores en los pases y fracasó en situaciones límite. Como aquella de un cabezazo de Matricardi que increíblemente Barovero mandó al corner.
A todo ésto, River empezó a aprovechar los espacios que le dejó el Bicho y también tuvo sus oportunidades. Replegado y mucho más tranquilo que su rival, el Millonario movió con paciencia la pelota y dejó que los minutos pasaran para que no se dieran cambios.

