La historia de los barras no se detiene en Sudáfrica. Ahora el que sufrió el apriete fue Rafael Savino, presidente de San Lorenzo, cuando varios del Ciclón le pidieron, con sus malos modos, entradas para los partidos de la Argentina.
Savino llegó por un Congreso de la FIFA. Estaba en Johannesburgo y cuando apareció ayer en Pretoria en el hotel de los dirigentes se encontró con la visita inesperada de los violentos de siempre. Ante la negativa de Savino, los barras le hicieron saber su enojo, pero no habrían llegado a golpearlo. Pero la pasó mal porque fue una discusión fuerte y no está bien de salud.
Los barras de San Lorenzo no llegaron a Sudáfrica con el grupo de los de Hinchadas Unidas Argentinas, sino que lo hicieron en forma particular.
