Seis segundos y un puñado de milésimas. Ese fue el tiempo del santafesino Javier Pines para recorrer los 201 metros del picódromo en el que se convirtió la recta principal del autódromo El Zonda-Copello. Un tiempo y una velocidad de aceleración sólo apto para adrenalínicos capaces de no sentir una pizca de miedo. Por eso también la devolución del público, más de dos mil personas en los cerros, que le dieron el mejor marco a una nueva edición de Domingo de Nitro, una competencia de picadas que reúne a destacados pilotos y autos de la región, que se desarrolló ayer con las Superbike como plato fuerte.


Las motos, especialmente la BMW RR de 1.000 cc y modificada en su suspensión que tiene Pines, bajaron los seis segundos de aceleración. Y fue el santafesino quien ganó la final de las Superbike, al superar en el duelo al mendocino Javier Altamirano, con una Suzuki GSR 1.000 cc.


El Domingo de Nitro cerró con buenos shows, por el nivel de las máquinas. En esta ocasión hubo 130 corredores, no sólo de Cuyo, sino que también hubo pilotos de Santa Fe y Chile; que pudieron ser más pero hubo un filtro de clasificación el sábado para poder acortar el cronograma de competencia.

 


 

 

Hubo picadas en 9; 10 y 11 segundos, mientras que el cierre estuvo a cargo de los autos de Alta Gama, los Libres y las Superbike. Mientras que el desafío de motos puso los pelos de punta por la velocidad y el rugido de esas máquinas tan poderosas, no menos atractivas resultaron las otras dos finales.


En Alta Gama, al duelo decisivo llegaron dos VW Scirocco y ganó el azul de Cuki Reyna, una máquina que él mismo prepara y que, entre elementos de mejora cuenta con turbo y equipos de nitro y metanol. 


En tanto, en Libres se impuso el sanjuanino Martín Orrego, con su Ford Falcon cargado de historia (lo armó en homenaje a su padre); quien derrotó al también sanjuanino Jesús Sánchez, en un Chevrolet Corsa.


Las picadas de este Domingo de Nitro podrían no haber sido las últimas del 2018, ya que desde la organización no descartaron una nueva edición antes de fin de año. Y es que parte del secreto del éxito que tiene por cantidad de competidores y de público probablemente sea el tiempo de espera entre uno y otro evento, que hace que los fanáticos disfruten a pleno los pocos que hay por año.

Buenas carreras. En la recta principal del autódromo El Zonda se concentró la actividad, que le dio al domingo un jornada plena de velocidad.

 

 

GANADORES EN EL OCTAVO DE MILLA

 

Javier Pines / Superbike

Es de Gálvez, Santa Fe, tiene 47 años y pica desde que era un adolescente. Lo hizo alguna vez en autos, pero dijo que no es lo mismo que en moto. "La sensación es muy diferente. Acelerar en 6 segundos los 201 metros no tiene comparación en motos, por eso lo prefiero. Es todo adrenalina", contó. Desde hace 5 años que tiene la BMW RR de 1.000 cc y trata de correr en diferentes provincias, por lo que es un referente nacional. "Estuve mucho tiempo sin competir, porque necesitaba bajar un poco las revoluciones. Cuando te gustan las picadas es que sos adrenalínico y no podés llevar eso a las calles. Yo en mi pueblo no ando en motos y sólo acelero en picódromos", apuntó.


Cuki Reyna / Alta Gama


En general, a los corredores no les gusta hablar de costos, pero en una estimación, Cuki Reyna (33) dijo que su Scirocco supera el millón de pesos. El auto está preparado para correr picadas y semejante bestia de 600 caballos, turbo K04, un equipo de óxido nitroso y otro de metanol salió del taller que el mendocino tiene en Godoy Cruz, donde prepara vehículos de este tipo. "Debo haber corrido unas 6-7 ediciones de Domingo de Nitro y gané cuatro. La final fue muy pareja, que fue para mí por esas cosas de las picadas, en las que cuando los autos son muy parejos queda para cualquiera", dijo Reyna, quien en Lavalle hizo 7:25 como su tiempo récord en el octavo de milla.


El eterno homenaje


Martín Orrejo (42) es un referente de las picadas en San Juan y su Ford Falcon sabe de ganar en la provincia y también en la región. Su historia en el ambiente es conocida, porque hace unos años le regaló el Falcon a su padre, pero falleció y en su homenaje lo preparó para picadas. Ya lleva seis años perfeccionándolo, pues cuenta con un motor Sprint preparado, levas, pistones especiales, carburador 48, caja Saenz secuencial, embrague multidisco y equipo de óxido nitroso. "Uno siempre le va sumando cosas para mejorar y ser más rápidos. Esto es una pasión, con fanáticos de toda la vida y con un público muy seguidor", expresó el vecino de Santa Lucía.