Arrancar ganando siempre suma. A veces, ganar como sea no significa que todo lo hecho en el debut sea absolutamente positivo pero en esta versión 2014 de San Martín, la victoria 2-0 sobre Douglas Haig de Pergamino hay señales que invitan a pensar en positivo en una temporada en la que hay mucho en juego. La actitud, la vocación ofensiva y la intención de tratar siempre bien la pelota son los signos más contundentes de la mejor cara del Verdinegro. La desprotección en algunas contras y varios espacios sin cubrir en retroceso son a su vez, las facetas en negativo de esta primera presentación del equipo de Forestello. En las individualidades -de los nuevos-, la producción de Marcos Gelabert fue uno de los puntos más altos por rendimiento, regularidad y precisión. Carlos Bueno y Renzo Vera tal vez completaron el podio de lo que más lució. De los históricos, la vigencia del Mencho Bustos no es novedad, además de la generosa entrega de Franco Quiroga.
Pero San Martín es equipo, no nombres y en esa búsqueda el primer partido de esta era Forestello entregó lo mejor del medio para adelante porque ahí lo propuso jugar el Verdinegro. Eso, de local, será este San Martín: jugar del medio para adelante. Presionando en terreno rival, pasando a posiciones de ataque con mucha gente por los dos costados, ofreciéndole mucha movilidad a los volantes en sus delanteros. Esa es la propuesta y por momento, cuando las imprecisiones de la pretemporada que está aún encima se lo permitió, San Martín jugó a eso. Fue profundo, vertical. Casi siempre. Dependió de las proyecciones de los externos Poggi y Quiroga, además de la claridad de Gelabert desde el medio, jugando como un volante central más adelantado. En el ataque, el uruguayo Carlos Bueno intentó ofrecerse siempre, incluso cuando se quedó sin espacios de maniobra, se retrasó, buscó la pelota y generó ocasiones. Marcos Figueroa, el otro punta, jugó suelto, libre, yendo por los dos costados. Esa fue la mejor cara para este San Martín.
Pero siempre hay una contracara y en cada análisis, la crítica debe ser punto de partida para corrección de esas falencias. En ese aspecto, en el que implica más concentración y más trabajo, San Martín sufrió sin necesidad en la contra de Douglas Haig. En los primeros 25’ quedó mal parado un par de veces porque entregó terreno para el mano a mano de los delanteros rivales y eso le complicó la vida. Ya ganando, en el complemento, la pasó feo cuando le metieron otra contra y los reflejos de Ardente le sostuvieron el 1-0 parcial hasta ahí. Quedar desprotegido en la contra puede ser consecuencia de la propuesta ofensiva que como local sostiene el equipo de Forestello pero con tiempo y trabajo por delante, ese déficit tendrá que ser corregido para no terminar lamentando puntos perdidos.
