A muchos argentinos les sorprendió la irrupción de Carlos Baldomir como campeón de peso welter del Consejo Mundial de Boxeo. Pocos sabían que ese muchacho de 34 años, que se consagró en Estados Unidos, había forjado su campaña lejos de su país. No cabe duda, entonces, que muchos ocasionales, pero fervientes, aficionados al boxeo cuando conozcan al bonaerense Sergio Martínez, actual campeón mundial superwelter, de la misma entidad, tal como dice su apodo, se maravillarán.

Es que "Maravilla" Martínez, que comenzó a boxear a los 20 años y desde hace siete años se radicó en España, es un púgil de grandes cualidades técnicas que consolidó su estilo en rings de Europa y ahora de Estados Unidos. Este Martínez no es cualquiera de la guía telefónica. Es un hombre, hecho y derecho, que en 44 peleas sólo tiene una derrota, ante el mexicano Antonio Margarito, un primera serie mundial, que lo encontró cuando Sergio recién había roto del cascarón.

"La plata está en la casa del rival", afirma este púgil de 34 años que llegó al título después de un interinato porque los campeones lo eludían. Quien lo escucha hablar y mira su cara limpia de cicatrices no imagina que está frente a un boxeador que se ha ganado un gran respeto en Europa. Y que en Francia, donde todavía no ha peleado, pero lo hará en octubre próximo cuando defienda por primera vez su corona ante el local, Christophe Canclaux, lo cataloguen como el "nuevo Monzón".

¡"No, Monzón hubo uno solo, vale", sentencia quien afirma que el boxeo es una "lucha de mentes" y que él es "producto de su contracción al trabajo". Sergio Gabriel Martínez, un rara avis, una "Maravilla" pronta a descubrir para muchos argentinos.