San Martín estrenó sistema anoche y se salió del clásico 4-4-2 que marcó toda la campaña de Carlos Mayor, para darle lugar al 4-4-1-1 que hasta el gol de Quilmes fue positivo en cuanto a la propuesta porque no pasó sobresaltos, manejó a su gusto la pelota, pero tuvo un común dominador con el anterior planteo de los últimos partidos y es que el Verdinegro no generó peligro en los metros finales y estuvo lejos del gol.

Y si bien Mayor admitió que la intensión era no dejar jugar a Quilmes, para ganar debe hacer goles y en los 30 minutos que Javier Toledo jugó (luego lo expulsaron) siendo el único delantero, nunca tuvo chance alguna de probar al arco de Benítez.

El equipo arrancó con el 4-4-1-1 y por primera vez en el campeonato no fue titular Marcos Figueroa. El DT se inclinó por Marcos Gelabert quien se paró suelto por delante de los 4 volantes para coordinar y darle juego al equipo. Y los hizo hasta los 20’. No obstante no pudo ser el nexo para dejar a algún compañero en posición de gol.

Con la expulsión de Toledo y la lesión de Ledesma pasó a pararse con un 4-3-1-1, con Capelli de central, Gómez por la derecha y apostó con Bueno de 9. La ecuación futbolística no cambió y terminó jugando con un 4-3-2 ya con Figueroa en ataque.

Muchas dibujos para un equipo que se preocupó y basó su estrategia de juego en cómo frenar a Quilmes dejando de lado que necesita del gol para ganar.