26 de junio. A dos puntas: San Miguel de Tucumán por un lado, Buenos Aires por el otro... Las dos caras del fútbol en 90 minutos inolvidables para todos con la angustia por el descenso y el éxtasis del ascenso por el otro. Y San Juan como protagonista con los colores de Sportivo Desamparados porque en La Ciudadela, en pleno corazón tucumano, el Puyutano lograba el paso más importante de sus 91 años de historia: ascender a la Primera B Nacional. Lo hizo por el camino más largo. Jugando un maratónico Argentino A que en esta temporada empezó con Darío Tempesta como técnico y terminó con Daniel Garay al frente del equipo. En la etapa regular fue de mayor a menor y se pudo meter en el Nonagonal final con lo justo y ganándole por 1-0 a Belgrano de San Francisco. Entre los 9 mejores, no tuvo nafta y se quedó sin chance de ascenso directo entonces la opción fue la Promoción. Ida y vuelta por medio país hasta llegar a la definición contra un grande como San Martín de Tucumán. Fue 1-0 en San Juan y luego 1-1 en La Ciudadela, con eso Sportivo lograba meterse en la segunda división de Argentina, profesionalizado a full y sabiendo que su logro quedará en la historia. No lució pero dejó todo en cada juego. Fue orden, concentración y mucha personalidad.

Ese mismo día, uno de los colosos del país tocaba fondo. River Plate, el más campeón de Argentina, terminaba con la agonía de ciclos nefastos desde lo dirigencial y deportivo para caer por primera vez en su rica historia en el descenso. Empezó a complicarse hasta llegar al mano a mano en Promoción contra Belgrano. En Córdoba perdió 2-0 y en la revancha, en el Monumental, fue pura impotencia para terminar 1-1 con serios incidentes, estadio destrozado y la tremenda obligación de volver rápidamente a la Primera División sea como sea. Las dos caras del fútbol se dieron en un mismo día, uniendo toda la humildad de Sportivo con la fastuosidad de River. Como para decir que el fútbol no sabe de historia.