El pasado 4 de julio, Mauricio Muñoz volvió a combatir, luego del match mundialista en el que perdió por nocaut con el japonés Toshiaki Nishioka en Kobe, tras dar gran batalla y confundir al monarca ecuménico. Aquel combate, ocurrido el 8 de abril, sirvió para confirmar la guapeza del gladiador de 25 años. Allí se notaron algunos defectos técnicos que mermaron sus chances ante el experimentado campeón nipón.
El lance de hace 17 días, realizado en Junín, Mendoza, frente al joven Maximiliano Méndez, a quien duplica en experiencia, sirvió como banco de pruebas para poner en práctica todo lo trabajado en el gimnasio. Dio la impresión que Muñoz estuvo irresoluto y dejó agrandar a su adversario. Sin embargo, detrás de esa victoria por puntos hay una historia que merece ser contada.
“No convenció”, fue la síntesis del comentario de este cronista. Lo cierto es que después de esa victoria su promotor, Osvaldo Rivero se mostró satisfecho por los avances técnicos.
Es que Muñoz, que ante Nishioka careció del jab de apertura y tiró muchas manos largas curvas, podría haber sacado rápido a su rival, quien había acusado sus ganchos al hígado. Esos mismos ganchos, que frente al japonés salían abiertos y llegaban con menos potencia (ver foto) son los que le metió cerrados y punzantes al entusiasta boxeador nacido en Florencio Varela.
“Sintió las manos al cuerpo, ¿voy y lo sacó?” fue el breve comentario y la pregunta que “El Negrito” le hizo a su técnico, Rubén Ojeda. “No, tenemos que trabajar todos rounds” fue la respuesta inmediata.
En ese corto diálogo está la explicación sobre por qué Muñoz no sumó otra victoria contundente a su record. Ganó por puntos y bien, el jurado que dio empate vio otra pelea. Lo que ocurrió es que la diferencia no fue lo abrumadora que se esperaba. Méndez tomó confianza y tiró bastante. Algunas manos pegó, pero muchas chocaron en los guantes del sanjuanino o pasaron por sobre su cabeza, como resultado de las prácticas de visteo que tarde a tarde viene practicando con su entrenador.
Hoy, Muñoz está primero en el ranking argentino supergallo y 14to. en el del Consejo Mundial. Por lo que Rivero quiere armarle una pelea por un título, que podría ser el sudamericano de peso pluma, en poder del salteño Sergio Medina, también monarca nacional supergallo, que no defiende su cetro desde mayo de 2008. La intención del promotor es que esa pelea sea en San Juan.

