Ordenadito en el medio, liviano arriba y preocupante atrás. Con esos adjetivos se podría resumir la presentación de Sportivo Desamparados frente a Atlético Tucumán en el último partido de este 2011.

Así, se podría anticipar porqué terminó perdiendo por 2-0 y también porque el final de esta parte de la temporada terminó tan oscuro. Es que el conjunto de Bonetto fue más de lo mismo: abúlico arriba, criterioso en el medio y muy poco confiable atrás. Con eso, ante un equipo ordenado y que sabe lo que hace siempre, la conclusión fue derrota y merecida. Una caída que puso al Puyutano en zona de Promoción por ahora y lejos del objetivo inicial de los 25 puntos con solo 20 unidades y muchas obligaciones para lo que viene en el 2012.

En el arranque, la intención de Sportivo fue lo más saludable de la noche. Quiso presionar, ganó la pelota y buscó la mejor forma para inquietar a Ischuk pero chocó contra su propia impotencia porque arriba, donde duele, no lastimaba. Atlético se acomodó para defender. Se fue animando de a poco y sobre los 30’ el Decano llegó. Primero con Rodríguez. La respuesta de Sportivo fue con Oga que apareció solo por la izquierda y remató apenas desviado. Pero la más clara de todas sería tucumana cuando Rodríguez quedó mano a mano con Giordano que salió mal pero no pudo ante el achique del arquero sanjuanino.

En el complemento, Sportivo volvió a ser más de lo mismo. Intenciones pero poca profundidad. Así, Atlético se animó más y a los 14’, Rodríguez obligó al penal cuando eliminó primero a Barth, luego a Salinas y provocó la mano de Díaz. El mismo Pulga lo cambió por gol y ese fue solamente el principio del fin para Sportivo. Porque a pesar de los cambios que hizo Bonetto juntando a Artura con Oga, no hubo profundidad. Ceballos tuvo un par de ocasiones pero no convirtió. Entonces, Atlético fue y lo golpeó para el nocaut cuando Barrado metió un tiro libre frontal y Giordano dudó, permitiendo el anticipo de Longo que a los 27’ ponía el 2-0 lapidario. Desamparados ya estaba listo. No había reacción. Quedaron más de 15 minutos para ver la impotencia de un equipo al que lo condenan las dos áreas: arriba sin gol y abajo, con errores.