Once de la mañana y un calor infernal. Ni que hablar a las doce del mediodía cuando el termómetro escalaba a los 30 grados. Claro, esa temperatura se elevaba aún más y se hacía sentir feo bajo los fuertes rayos de Sol. Ayer, a pesar de lo imposible que resultaba poder conseguir una sombra para pasar la jornada, cinco mil espectadores acudieron a los tres circuitos que le dieron vida a la quinta y penúltima jornada del Six Days de enduro.
El calor resultó agobiante. Tanto en los propios pilotos como también en los aficionados, que tal cual viene ocurriendo desde el primer día, están presentes al costado del camino para vivir la competencia de una manera única. “¿Es normal este calor acá en San Juan?, nunca viví algo así”, preguntó sorprendido y casi dejando en el aire un suspiro, Diego, oriundo de Río Negro y quien llegó para acompañar a los pilotos que llegaron de esa provincia. Y sí, a los foráneos, oriundos de los 23 países que le dan vida a la competencia, les resulta casi ilógica las fuertes temperaturas con las que los recibe San Juan en estos días. “No es tanto el calor, es el Sol lo que más fuerte pega. Llevo quince minutos en el Sol y mira como estoy”, sostuvo Marcos, proveniente de Buenos Aires y acostumbrado al calor húmedo de la Capital Federal.
El sol sanjuanino castigó feo a todos. Y sobre todo porque los especiales de la jornada no contaron con arbustos ni árboles donde la gente se pudiera resguardar del calor. Las clásicas sombrillas fueron la salvación para muchos, sobre todo para quienes se ubicaron en el aeroclub albardonero que a lo largo y ancho del recorrido no ofrecía ni siquiera un lugar con sombra. Claro que eso a los fervientes espectadores poco les interesó.

