Era partido clave. Para ganarlo como fuera porque la necesidad de festejar por primera vez en este 2011 había condicionado muchas cosas en Concepción. Incluso llegó a poner en consideración la conveniencia estadística de un modelo que había perdido efectividad. Se habló de algún cambio sustancial desde lo táctico pero San Martín levantó sus mismas banderas y terminó metiendo un partido trascendental por varias cosas: presente, pasado y futuro. La apuesta audaz, la intención de arriesgar siempre, tuvo premio. Le costó ante un rival de fuste como Central que puso todo lo que tenía para llegar a emparejar el trámite pero que no pudo con la contundencia sanjuanina.

1- Número clave

Andrés Alderete es elemental en la estructura del modelo Franco. No es novedad para nadie pero ayer, contra Central, el volante fue desequilibrante para que San Martín pudiera hacerse dueño del partido. Cuando Alderete levantó, San Martín fue más. Lo condujo en el primer tiempo hasta llevarlo a sacar la diferencia. Su capacidad de corte, su visión de juego lo hacen clave desde lo táctico. Sin Alderete, cuando fue expulsado, San Martín tuvo que reacomodarse demasiado. El modelo se sustenta en el equilibrio de los dos volantes centrales y San Martín lo demostró contra Rosario.

2- Regresos

La tarde iluminada de Roberval no es casualidad. Este San Martín que mutó nombres y hasta modelo en algún momento de esta temporada, tuvo que recuperar individualidades de peso para volver a ser el que fue. La inspiración del brasileño y la potencia de Penco no pueden faltar en cualquier receta que se intente armar en Concepción. Eso, está dicho y no en detrimento de los que jugaron en sus lugares. San Martín, está claro, no puede darse el lujo de desperdiciar nombres que sostienen su columna vertebral en la ofensiva.

3- Libreto

De aquí al final, San Martín será esto: mucho atrevimiento, gran vocación ofensiva y una tendencia permanente a arriesgar. Esa es la gran realidad que ratifica partido a partido este modelo en el Pueblo Viejo. La apuesta puede que tenga éxito o no. Que el objetivo de pelear el ascenso se concrete o no, pero lo que nadie podrá cuestionarle a este San Martín es que siempre juega o intenta jugar a lo mismo. Eso es tener fundamentos y en el mundo del fútbol actual, se cotiza en oro. En cualquier cancha, San Martín será el mismo. Ya hay identidad y en ese primer paso, puede que esté el secreto del éxito.