Este partido en Ciudad del Cabo, Sudáfrica de Los Pumas forma parte de la historia más exquisita del rugby argentino. La derrota es lo de menos. Porque debutar en la Rugby Championship parece la realidad de un sueño que nació justamente en 1965, en la mismísima tierra de Mandela, cuando los ‘books‘ nominaron como ‘Pumas’ a nuestro seleccionado nacional al vencer en el mítico Ellis Park a los Juniors Sprinbooks. Justo el sábado, 47 años después que nació aquella leyenda bien argentina, el equipo del capitán ‘Corcho‘ Fernández Loobe abre la nueva era participativa profesional en el certamen más importante del mundo. Es difícil imaginar lo que viene. Porque después del dignísimo resultado adverso de 27 a 6, el tránsito en la elite del rugby grande es hoy una realidad para todos. Sin dudas, un compromiso que debe asumirse con la misma seriedad y responsabilidad que jugaron el sábado nuestros representantes nacionales .
El partido en sí dejó buenas sensaciones. Los ecuación negativa de errores sobre aciertos generó un sabor agridulce de lo que ocurrió en el Newlands Stadium de Ciudad del Cabo, donde más de 40.000 personas acudieron a ver lo que, en antecedentes, vislumbraba una fácil victoria africana. Nada de eso. Porque Los Pumas mostraron no sólo su mística sagrada, jugando cada instante como el último, sino porque la solidez física de los Spingbooks tampoco pudo someterlos apoyados por su reconocido poderío técnico. Salvo las desconcentraciones iniciales, de alto costo en castigo de puntos, y los fallos en aciertos de los pateadores nuestros, el partido se planteó en una lucha de contacto durísima sin tregua y con un importante reconocimiento a la propuesta táctica/estratégica de unos Pumas cohesionados, entregados y seguros de lo que juegan en esta instancia internacional.
Auspicioso panorama para el quince de Phelan que la semana que viene se presenta otra vez frente al mismo rival, pero en Mendoza. Será tiempo de analizar errores, porque para ganar en esta gesta internacional es necesario, además de defender sin fallos, y acertar los envíos a los palos… jugar perfecto.

