Rodrigo Alaniz llegó de su Córdoba natal a San Martín en enero del año pasado. Vino con un bolso repleto de ilusiones de triunfar, de ganarse un lugar en un club que por entonces estaba en Primera. El delantero, de 20 años, pasó la prueba futbolística y en julio del 2013 comenzó a entrenarse con el plantel profesional que dirigía Daniel Garnero, ya en la B Nacional. Tuvo su debut en la primera fecha con algunos minutos contra Aldosivi, pero desde ahí nunca más vio acción. Hasta que hace dos fechas, ante Almirante Brown primero y frente a Crucero del Norte después, Juan Manuel Azconzábal otra vez lo mandó desde el banco de suplentes a la cancha. Hizo las inferiores en Belgrano, club desde el que llegó libre al Verdinegro.

En el medio, tuvo una lesión muy dura en octubre del año pasado cuando sufrió la fractura del malar en un partido por el Oficial local ante Del Bono tras una serie de disturbios entre ambos planteles. “Estuve dos meses y medio sin jugar después que me operaron”, relató el juvenil que nació en Monte Maiz, al Sur de Córdoba, y que le gusta jugar de nueve, aunque en el club de su pueblo (Lambert) se desempeñó como volante izquierdo.

Con Azconzábal se ganó su confianza y por eso es uno de los puntas preferidos del DT. “Es un plantel con mucha gente de experiencia y uno busca ganarse su lugar con trabajo y mucha humildad”, destacó el atacante de 1,82 metros de estatura.

Alaniz contó que se siente adaptado a San Juan y que tiene la ilusión de quedarse en el club mucho tiempo. “Hay que sacrificarse para lograr cosas importante. El equipo veo que está bien y sólo nos falta meter un par de triunfos de visitante. Pero hay un gran grupo y eso es clave”, cerró.