Cuatro goles, un mazazo. Tremendo y cruel, Sportivo se terminó encontrando con la realidad que hoy gobierna su presente porque River es River y por algo manda en la B Nacional. Fue un trago amargo, una dosis de realidad que Sportivo Desamparados debió afrontar con dignidad. Perdió bien. Insinuó un planteo ordenado pero muy cauteloso en los primeros 20 minutos de partido, hasta que llegó el primer gol de River (obra de Ponzio) y todo se le vino abajo. No tuvo ya la misma respuesta individual y colectiva para llegar al empate y cuando quiso reaccionar, otra vez River lo liquidó. Desamparados quedó en deuda consigo mismo porque nunca pudo acomodarse para la pelea golpe por golpe, algo que lo distingue y lo caracteriza. River, lleno de individualidades que marcan diferencias, hizo eso: marcar la diferencia.
En el comienzo del partido, Sportivo mostró mucha concentración, gran entrega y una actitud destacable para pelearle a River en cada sector del campo de juego. Es más, lo maniató e incluso le llegó porque a los 11’ Parisi probó a Vega con un remate de izquierda que resolvió muy bien el arquero contra el palo derecho. Le costó en ese tramo a River. No tenía profundidad, no lastimaba y recién a los 17’ llegó con un remate de Cirigliano que se fue por arriba del travesaño. Pero a los 20’, el puntero empezó a encontrar la llave de la victoria cuando Leonardo Ponzio probó desde 35 metros y con un pique extraño de la pelota, venció a Giordano para peor ese sorpresivo 1-0 parcial. Sintió el golpe Desamparados. Se desacomodó, ya no presionó igual y por varios minutos no pudo llevar a River contra su arco. Recién en el tramo final del primer tiempo pudo llegar con cierto peligro. No demasiado pero abría la esperanza para el complemento. Pero esa ilusión duró apenas 4 minutos porque bastó que Gabriel Funes Mori se asociara con Cavenaghi para que River sentenciara la historia. Armaron una contra tremenda, la resolvió Funes Mori y ahí se terminó el partido. Sportivo, sin ideas pero con mucho amor propio, quiso. Pero claro con eso no alcanza. A los 24’ llegó el tercer gol del líder de la B Nacional y el resto de partido fue solamente decorado porque Desamparados alcanzó a descontar con un golazo de Anívole pero River le puso el telón a la noche del reencuentro con la punta con un gol de David Trezeguet.
Pasó River y para Desamparados fue una dosis cruel, concreta y visible de las diferencias que hay entre uno y otro equipo. Era posible, pero terminó siendo imposible.
