No fue el clásico simbólico de Boca frente a River. Pero si se asemejó bastante por cómo lo vivieron los hinchas de cada equipo. Más de 1.500 personas asistieron a la cancha de Defensores de Boca para ver la gran final. Y no todo fueron sarmientinos porque los cauceteros llevaron una gran cantidad de aficionados a Los Berros. La mancha de la tarde se dio tras el segundo gol local, cuando la parcialidad visitante tuvo un encontronazo con la Policía.

Los cinco escalones de la plateo Oeste estuvieron colmados. No entraba un alma más, y si lo hacía parecía que ésta se venía abajo. Al igual que las camionetas ubicadas de reversa frente al alambrado y con un puñado de fanáticos alentando al Xeneize. Las banderas fueron el denominador común en toda la cancha. Además los locales llevaron bombos y una que otra trompeta para hacer la mayor cantidad de ruido durante los 90 minutos de partido. En la parcialidad local todo estalló en el segundo tiempo, cuando sucedieron los dos goles de su equipo.

Mientras que en la hinchada visitante, el clima fue similar. Desde la Ruta 40 ya se podía apreciar la caravana de autos con banderas flameando sobre las ventanillas. Uno por uno alineados con destino al Oeste del departamento de Sarmiento. Lógicamente todos esos trapos estuvieron colgados del alambrado de la cancha, con mensajes y escrituras en apoyo al Aleluya. Toda una fiesta del fútbol con una banda que tampoco se calló y le puso color a una tarde que se pintó de negro en la mitad del complemento. Es que luego de que el árbitro cobró el penal para Boca se desató el delirio de algunos hinchas visitantes que tuvieron un encontronazo con la Policía y que opacaron el festival.