Uno la mira, 1,61 metros y 50 kilogramos y no se imagina cómo hará para completar la exigencia que supone correr una prueba multidisciplinaria como es un triatlón. Y, mucho más que eso, de los denominados Ironman (hombre de acero), esos que proponen a sus participantes la aventura de nadar casi cuatro kilómetros en el mar (3.800 m), pedalear durante 180 kilómetros y emular al soldado ateniense Filipides, quien unió Maratón con Atenas (42,150 km) para anunciar la victoria de las tropas griegas sobre las persas en la épica batalla de las Guerras Médicas.
Se llama María Alejandra Vázquez, pero en realidad pocos la conocen por el nombre que sus padres pensaron durante nueve meses. Todos le dicen Chuni. Profesora de Educación Física, actividad que no ejerce, licenciada en Administración de Empresas, docente en el Colegio La Inmaculada, feliz esposa de Facundo Rojas y orgullosa madre de Joaquín (13 años), José (9) y Julián (6), esta “señora de las cuatro décadas”, al decir de Arjona, asumió hace nueve meses uno de los desafíos más difíciles de su vida que siempre estuvo emparentada al deporte. Correr una fecha del circuito mundial de triatlón, la que se realiza en una isla mexicana, la tercera más grande y la segunda más poblada del país, ubicada al Sureste de México, en el mar Caribe, a unos 50 kilómetros de Cancún.
“Siempre hice deportes, cuando era niña practiqué mucho tenis, atletismo y natación, después jugué al paddle, squash y al vóleibol, en todos, pero especialmente en el tenis, competí mucho. Soy, por naturaleza, competitiva”, expresa la deportista que desde marzo entrena de dos a tres horas por día, seis días de la semana.
Consultada sobre cómo llegó el triatlón a su vida, Chuni, cuenta que en 2006, cuando su hijo menor comenzó a necesitarla menos decidió probar con esta actividad que reúne tres deportes. “En ese entonces, mi esposo, Facundo, comenzó con el mountain bike y yo empecé a acompañarlo. Casi en el mismo tiempo me sumé a la Asociación Universitaria de Triatlón”, agregó quien el 27 de noviembre tiene como objetivo completar la exigencia que supone la prueba a realizarse en México.
Desde 2006 hasta la fecha, Chuni ha participado en 70 pruebas del tipo triatlón y duatlón. Entre medio de esto ha ganado títulos argentinos en la categoría de Damas mayores. El primero fue en el 2007, en San Pedro, Buenos Aires, en el campeonato nacional de triatlón rural (“corrimos en bicicletas de mountain y el pedestrismo se hizo en el campo, tipo cross country” – contó). El segundo fue el Argentino de triatlón olímpico amateur, disputado en Mendoza, en 2009.
Sobre está última victoria, María Alejandra, explicó: “Venía de correr el medio ironman de Pucón, en Chile donde logré un muy buen sexto puesto y me encontraba en un muy buen nivel de preparación”.
Multicampeona mendocina en duatlón (“porque iba persiguiendo carreras y torneos en todo el país”), Chuni ha puesto todo el esfuerzo que está haciendo en manos de Jesús. “En varios momentos uno llega al umbral del sufrimiento, es una exigencia física muy linda y muy grande, soy muy creyente y sé que me ayudará para completar el recorrido”, culminó.

