Hay que llenar el Bicentenario. Boca, River, la Selección y nadie más pudieron hacerlo. No fue a estadio lleno pero en el comienzo del Federal A para los equipos de San Juan tener 10 mil personas no es cosa de todos los días. Estaban frente a frente Unión y Desamparados, dos de los que arrastran gente, que generan pasiones y que son capaces de desafiar el frío para ponerse al servicio del aliento incondicional de sus colores. Y fue fiesta. En serio y completa porque a lo largo de los 90 minutos y en la previa, las dos hinchadas se dedicaron a alentar, a respaldar a sus equipos sin que la violencia amagara con empañar lo que todos querían ver.

Hubieron un par de bombas de estruendo en el comienzo que obligaron a Ejarque a detener el juego pero después, en el frenesí de todo el clásico y posteriormente en la desconcentración de todos, no se registraron problemas. Esa es la postal que tiene que servir para que todos se animen a creer que es posible. Todos los actores que intervienen y que ayer estuvieron presentes como la misma Liga Sanjuanina que decidió un acto inaugural simple y sencillo que incluyó hasta la Banda de la Policía de San Juan y que sirvió para agregarle más colorido aún al estreno sanjuanino en este esperado Federal A.

La alegría fue de los hinchas de Unión que si bien no coparon por completo la Popular Norte, le metieron ese colorido y la asistencia que su dirigencia extrañaba ya desde el torneo de la temporada pasada. Volvió su gente y eso es dato importante para sus arcas y su respaldo emocional.

En la Sur y tal vez en mayor número, el pueblo de Desamparados volvió a ratificar que sea la categoría que sea, siempre va a estar con su equipo. Les tocó irse dolidos con la derrota en el peor debut de los imaginados pero ya con la ilusión abierta de que en siete días habrá revancha y que en el Serpentario volverán a estar. Y así, como debe ser y como todos quieren; solo alentando.