Las dos son apasionadas por el fútbol. Vienen de una familia que desde siempre respiró fútbol, con su abuelo siendo presidente de un club y su padre ex-jugador y actualmente periodista deportivo. Lo cierto es que Mariana y Luana Meglioli se ligaron al deporte de la redonda desde otra rama: el arbitraje. Mariana, tiene 24 años y Luana 19, ambas se encuentran dirigiendo en el fútbol sanjuanino. 

"El arbitraje tiene algo que te atrapa. Empezó como un hobby pero ahora ya planificas todo para seguir perfeccionándote y llegar a ser profesional un día", comenta Mariana quien arrancó hace tres años con el arbitraje y pronto la apasionó a su hermana Luana, quien desde siempre jugó al fútbol y al futsal. "Siempre me gustó el arbitraje y cuando empecé nunca pensé que me iba a gustar tanto, tuve que elegir y decidí dejar el fútbol para dedicarme de lleno a ser árbitra", explica Luana, ex jugadora de futsal del Barrio Rivadavia. 

Mariana mamó fútbol desde chica pero nunca para ser jugadora: "Me encanta ver partidos pero jamás pensé en jugar. Un día hablé con mi papá Víctor y él me recomendó que probara con el arbitraje", expresó la chica que comenzó dirigiendo en futsal primero como cronometrista, después como segunda árbitro y luego como primera árbitra. "En fútbol once arranqué con LIFI, estuve como asistente en la Primera B y como asistente en la A", explica y ahí no más menciona su debut en Primera hace unos meses en el partido entre Juventud Unida y Rivadavia, donde debutó como jueza principal en la Cuarta División y asistente en la Primera. "Estaba muy nerviosa pero lo disfruté mucho. Hice lo que creía correcto y lógicamente siempre tenes algo para corregir", aclara. 

La menor, en tanto, esperó cumplir los 18 años para comenzar el curso de árbitro que se dicta en la Liga Sanjuanina de Fútbol. Después de eso comenzó con sus prácticas dirigiendo en Juegos Intercolegiales y Liga Universitaria para luego avanzar y dirigir Inferiores, como lo hace actualmente junto a su hermana Mariana. "Estoy preparandome y le apunto a seguir ascendiendo para dirigir en otras categorías. Mi idea es llegar a ser una árbitra profesional", expresa. 

¿Qué es lo que más les gusta del arbitraje? Ellas mismas lo explicaron: "El hecho de saber que sos la autoridad del partido hace que lo vivas con otra adrenalina", manifestó la mayor, su hermana Luana se mostró en la misma sintonía: "La diferencia entre ser árbitra y ser jugadora es que lo vivis desde otro punto, sos vos la que maneja las riendas del partido y eso lo hace muy especial", aclara. 

CÓMO VIVEN LO EXTERNO

Lógicamente en el fútbol argentino los árbitros son siempre los apuntados por las hinchadas para descargar la ira por fallos arbitrales. Los insultos con moneda corriente para los jueces de cada partido y a pesar que ellas son mujeres, también reciben insultos por parte de las hinchas. "Por ahí es nuestra familia la que sufre un poco cuando nos van a ver a las canchas porque nos insultan mucho, pero igual nos apoyan porque saben que es lo que nos apasiona", dice Mariana a la vez que aclara que a ella los insultos no la afectan: "A mi los insultos de la tribuna no me afectan porque cuando estás adentro de la cancha y te metes tanto en el partido que lo de afuera es muy externo, no te llega pero si escuchas todo el tiempo. Con el tiempo ya lo incorporas y no te tiene que afectar porque forma parte del folclore del fútbol". 

Luana, en tanto, dice que forma parte del arbitraje y que aprender a manejarlo es clave: "Tenés que aprender a manejar los insultos y que no te afecten porque eso forma parte del crecimiento como árbitra. Cobras para uno y para el otro y nunca complaces a todos, entonces la tribuna es parte de eso, te dicen de todo pero no lo sentimos", manifiesta Luana. Para la chica sí es necesario imponer autoridad si algún jugador o alguna jugadora intenta sobrepasarlas: "Te hacen sentir que sos mujer, siempre. Por ahi los jugadres también te critican, que una mujer te cobre algo es imponente y no les gusta", comenta.

Las dos sueñan con seguir avanzando y perfeccionandose en el arbitraje. De esa manera continuarán dando pasos lento pero seguro, en su anhelo en común de llegar a ser árbitras profesionales.