La convicción pudo más. Solamente así se puede explicar el electrizante final que protagonizó Atlético Unión para terminar de doblegar a un batallador Sportivo Del Bono que lo puso contra las cuerdas y casi termina complicándolo. Pero Unión tiene ese plus que lo hace capaz de todo aún cuando no le encuentre la vuelta. Fue siempre al frente, remontó el partido, lo dio vuelta y nuevamente tuvo que ir a buscarlo.

Doble mérito para un equipo que anoche fue uno de tres cuartos para adelante y otro defendiendo. Del Bono le complicó la noche con centros y pelotazos cruzados. Lo madrugó a los 5’ con la primera aparición de Juan Tapia en el área de enfrente. Llegó el centro de Molina, la bajaron en el segundo palo, no la sacaron los defensores de Unión y parecía que el cabezazo de Del Cero iba al gol. La salvaron en la línea y en ese rechazo corto, el que fusiló a Agnello fue Tapia para abrir el marcador. Sorpresa en Rawson.

Unión se sacudió. Fue furia futbolística para ir a buscar el empate y acorraló a Del Bono, que de contra casi duplica su ventaja cuando Méndez estrelló su remate en el travesaño. Pero Unión fue al frente y encontró paz cuando a los 19’ la armaron entre Pérez y González para que llegara vacío el Luto Molina y empatara el marcador. Ahí nació un partidazo. Unión propuso y Del Bono respondió con todo en la contra. A los 27’ Cristian Pérez empujó al gol una gran jugada de González. Parecía que se lo llevaba el Azul pero Del Bono mostró sus uñas cuando Hugo Castro estuvo dos veces de cara al gol pero no pudo definir. Se iba la primera parte y otra vez apareció el mendocino Tapia para poner el 2-2 en el marcador. Llegó otro centro, dudó el fondo de Unión y el Chino no la dejó pasar.

Era volver a empezar para los dos y en el complemento, el que arrancó mejor fue Del Bono que casi sacó ventajas cuando Hugo Castro estrelló su cabezazo en el palo. Unión ya no tenía la misma lucidez para jugar y llegar pero nunca renunció a buscar su resultado. Alfredo Molina y Pérez armaron todo arriba pero no tenían gol. Entonces el trámite ya no fue tan abierto y Del Bono empezó a jugar con la desesperación de Unión. Se acomodó mejor atrás, achicó los espacios y le dejó todo el peso a un Unión que quería pero no podía.

El tiempo jugaba en contra y el Azul no encontraba respuestas a sus ambiciones. Se moría el partido, llegó el extenso descuento que marcó el árbitro Riveros y Unión tuvo premio. Apareció el Luto Molina y cuando parecía que no se podía, lo hizo. En la agonía, como le gusta al pueblo Azul, Unión cantó victoria y se acomodó mejor que nunca en zona de clasificación. Una victoria clave en un momento decisivo de la temporada, cuajada en la fortaleza de las convicciones de un equipo que cuando puede juega y sino, gana.