Fue otro Unión. Otro equipo, otro rendimiento. Sin memoria, sin el peso de sus individualidades, Unión se quedó sin memoria. Esa amnesia le terminó costando mucho más que una derrota frente al ordenado Argentino de Mendoza. Es que el Azul dio varios pasos para atrás desde lo colectivo, lo individual, lo táctico y lo futbolístico. Nunca pudo encontrarle la vuelta a lo que le propuso el ‘Boli’ y terminó masticando impotencia ante un rival que le ganó bien, que le hizo tres goles y que terminó por desnudar muchos interrogantes que no habían salido a la luz todavía. Ese fue el costo de la derrota 1-3 frente a Argentino, pero buceando más allá, Unión se quedó con mucha impotencia porque no supo cómo entrarle a un equipo que le cortó sus circuitos generadores, para terminar de controlar a los dos puntas (Sacripanti-Acevedo) que son lo mejor de Unión en estas primeras 7 fechas del Argentino B. En el comienzo, Unión fue el que intentó, con su acostumbrada presión, llevarse por delante a Argentino. Lo consiguió a medias pero así y todo generó un par de chances: primero con Carrizo y más tarde con Acevedo. A los 29’ se asociaron los puntas del Azul y el goleador Acevedo no perdonó para definir y poner el 1-0 que hasta ahí premiaba más la intención que el juego sanjuanino. Pero Argentino se animó, se adelantó más y a los 36’ llegó al empate a través de Paul Martín. Ese baldazo de agua fría no lo dejó reaccionar más a Unión. Sintió el impacto aún después de volver del descanso porque en el complemento nunca pudo acomodar el juego a sus intenciones. El técnico Enrique apostó a meter más delanteros y en un instante del juego tuvo a Pérez, Lucero, Sacripanti y Acevedo en la cancha pero sin el abastecimiento necesario como para que exploten sus dotes goleadoras. Entonces, Unión fue más ganas que fútbol y Argentino no se lo perdonó. A los 21’ tras un corner, el volante Federico Martín se elevó más que todos para poner de cabeza el sorpresivo 2-1 favorable a los mendocinos que desconcertó aún más a Unión. Entonces el partido se hizo repetido: con Unión yendo con el resto anímico que le quedaba y Argentino esperando el momento de la liquidación. tarde entró Alfredo Molina como para intentar darle vuelo futbolístico a las ansias de Unión. Tarde porque no había reacción en sus compañeros y más tarde aún porque a los 42’, Argentino sentenció la historia con el gol de Matías Rogel. Ese fue el golpe definitivo para las aspiraciones de un Unión desconocido. De aquel puntero que venía de ganar en Mendoza, poco se pudo ver. Le plantearon un partido desde el orden y la concentración y no supo cómo resolverlo. Unión perdió la memoria en una noche en la que le salió casi todo mal. Nombres, argumentos y pretensiones le sobran pero debe encontrar la forma de combinarlos para que se potencien. Unión dio un paso atrás y eso no lo puede olvidar.
Unión, sin memoria
El equipo Azul fue otro ante el mendocino. Perdió 3-1 y dejó pasar la chance de escaparse en la punta.

