Uno de los signos positivos del cambio de entrenador en River se vio cuando Ramón Díaz decidió el ingreso de Ariel Rojas, quien pasó inadvertido bajo la conducción de Matías Almeyda, reactivó la conducción de Manuel Lanzini, otro jugador que no era tenido en cuenta, y juntos forjaron una sociedad para levantar al equipo, después de un flojo primer tiempo. Si algo se le cuestionaba a Almeyda era la falta de “timing” para hacer los cambios y buscar pegar un volantazo de un equipo que no mostraba rebeldía. Ramón, como se dice en la nota central “por zorro y viejo”, tuvo ayer la lucidez para cambiar cuando su formación no respondía, buscó y encontró en Rojas, el fútbol que necesitaba para mutar a River de equipo intrascendente a ofensivo.
Volantazo a tiempo

