No hubo abucheos esta vez cuando el tenista suizo Stan Wawrinka rompió los pronósticos y conquistó su primer título del Abierto de Francia al superar en cuatro disputados sets al número uno del mundo, Novak Djokovic, por 4-6, 6-4, 6-3 y 6-4. El octavo preclasificado, silbado por el público cuando se enfrentó este año a rivales franceses, propinó al serbio su tercera derrota en tres finales en Roland Garros, para alzarse con su segundo Gran Slam tras el Abierto de Australia de 2014.
El helvético, hizo gala de su maravilloso revés a una mano con un efecto devastador, logrando una serie de golpes que acabaron con la resistencia del ocho veces ganador de títulos de Grand Slam, Djokovic, que buscaba ganar el que le falta sobre la tierra parisina.
De hecho, selló su victoria en el segundo punto de partido de que dispuso con su golpe ganador número 60, un revés paralelo letal que le convirtió en el segundo suizo que gana en París tras Roger Federer en 2009.
Djokovic, de 28 años, desperdició la ocasión de convertirse en el octavo jugador de la historia en ganar el póker de torneos grandes y sufrió la tercera derrota de la temporada, con la que cortó una racha de 28 victorias consecutivas.
De momento, los siete privilegiados que festejaron en Australia, París (Roland Garros), Londres (Wimbledon) y Nueva York fueron el inglés Fred Perry; los estadounidenses John Donald Budge y Andre Agassi; los australianos Rod Laver y Roy Emerson; el suizo Roger Federer y el español Rafael Nadal.
En el historial entre ambos jugadores, Wawrinka le ganó al serbio por cuarta vez en 21 enfrentamientos y por segunda ocasión sobre polvo de ladrillo, donde ya lo había vencido en el Abierto croata de Umag 2006.

