La semana se le pasó como un suspiro. Así lo cuenta Josué Moyano, con la calma de quien ya no corre contra el cronómetro pero sigue viviendo el ciclismo con la misma intensidad de siempre. A los 36 años, el puntano volvió a sentirse parte del pelotón, aunque esta vez desde otro lugar: el de guía, técnico y referente, en una provincia donde la bicicleta no es solo un deporte, sino una forma de sentir.

“Fue volver un poco al ciclismo, es disfrute total”, resume Moyano, todavía con la emoción a flor de piel. San Juan lo vio como corredor y ahora lo tuvo como técnico del equipo Portal de Santa Lucía. “La pasión acá se vive de una manera muy linda. Ha sido una semana como esos días en los que dormís con muchos sueños: cerrás y abrís los ojos y ya pasó. Y eso es señal de que la pasaste bien”, reflexiona.

El vínculo con el equipo de Santa Lucía se dio casi de inmediato. Una reunión previa a la Clásica Difunta Correa, alcanzó para sellar el acuerdo. “Fue muy fácil trabajar con la Municipalidad de Santa Lucía. Tienen un equipo gigante, mucha entrega y ganas reales de aprender de ciclismo”, destaca. No fue un armado sencillo: hay ciclistas con otros compromisos en esta época y nos obligaron a trabajar contrarreloj. Aun así, el balance es positivo. “Hubo etapas lindas, otras donde se aprendió, pero siempre con una lectura positiva y disfrutando del ciclismo de verdad”.

Josué Moyano junto a su sobrino Tomás Moyano después de ganar la última etapa de la Vuelta.

Si bien Moyano ya había ocupado roles similares en San Luis, esta fue su primera experiencia dentro de un equipo sanjuanino. Y eso, admite, marca la diferencia. “Para un ciclista, estar en San Juan es una etapa que tenés que vivir. La sociedad lo atraviesa de otra manera, lo tiene muy intrínseco al ciclismo. Da mucho placer estar acá”, dice.

Pero si hay algo que lo moviliza especialmente es el vínculo con sus ciclistas. Uno de ellos es su sobrino Tomás Moyano, que si bien representa el equipo de la Municipalidad de Santa Lucía, lo tiene cerca a su tío dirigiendo al equipo Portal de Santa Lucía, el equipo “B” santaluceño. El ciclista se impuso en dos etapas y en varias declaraciones lo definió a Josué como un “papá deportivo”, una frase que lo desarma. “Es totalmente emocionante. Es un hijo deportivo. Veo su entrega, su profesionalismo, su evolución. Es buena persona, querida donde va, y me llena de orgullo poder acompañarlo en estos procesos”, confiesa.

El proyecto, de ahora en más, apunta a cerrar el calendario sanjuanino de la mejor manera y pensar un futuro más ordenado y proyectado. Moyano no oculta las ganas de continuar. “La Municipalidad tiene un personal de diez, aprenden rapidísimo. Ojalá podamos seguir acá un tiempo más”, dice. Mientras tanto, Josué disfruta, porque en San Juan, volvió a encontrarse con lo que nunca se pierde: el amor por el ciclismo.