Australia ya tiene un nuevo rey y se llama Carlos Alcaraz. El único grande que le faltaba en su haber ya está en posesión del español. Fue tras un duelo entre dos titanes, donde Novak Djokovic arrancó la final volando sobre la pista de Melbourne para llevarse el primer set. Ese ímpetu inicial quedó contrarrestado por el español en la segunda manga, tras una lectura rápida del partido. A partir de ese momento, Alcaraz brilló, desplegando todo su repertorio de golpes para llevarse los dos siguientes sets y poner la última piedra en el cuarto. Carlitos plantó la bandera en Melbourne con un sólido 3-1 y arranca la temporada con el primer grande del año.
Carlitos y Novak aterrizaban en la final del Open de Australia con distintas historias. El español con intención de conquistar por primera vez el título de Melbourne, el único Grand Slam que le falta en su palmarés. El serbio, por su parte, aterrizaba en la final del primer grande del año, con el objetivo de seguir ampliando su leyenda en el torneo.
El duelo comenzó con Nole volando por la Rod Laver Arena, con una comodidad de quien se siente en casa. Cerrando su primer servicio y el primer del partido, dejando al español casi en blanco. Toda una declaración de intenciones. Con esa misma facilidad se llevó su segundo servicio, esta vez sí dejando a Alcaraz en blanco para después endosarle una rotura y ponerse por delante.
Nole sacó todo su repertorio de golpes, revés, volea, derecha, dejadas y un saque imposible para hacerse el dueño y señor de la pista y el partido. A Carlitos, sin embargo, le costó encontrar la forma de contrarrestar la brillantez del serbio y los golpes con los que igualar el duelo. Djokovic no tardó en volver a romper el servicio a Alcaraz y llevarse la primera manga del partido. Ese ímpetu inicial del serbio no tardó en ser apagado por el español.
Fuente: Infobae

