El campeonato mundial de Fórmula 1 mantiene su estatus como uno de los deportes con mayor movimiento económico, y los contratos de los pilotos para la temporada 2026 reflejan esa realidad. Según datos publicados por RacingNews365, los salarios base anuales de los 22 pilotos confirman una brecha notable entre las estrellas consagradas y quienes recién debutan en la elite del automovilismo.
La información difundida por este sitio aclara que las cifras corresponden exclusivamente a los sueldos fijos, excluyendo bonificaciones por resultados y patrocinios personales, dos rubros que pueden multiplicar los ingresos de los principales protagonistas del campeonato.
En la base de la escala salarial aparecen Franco Colapinto y Arvid Lindblad, con contratos que oscilan entre 500.000 y 1 millón de dólares por temporada. Ambos representan la puerta de entrada a la máxima categoría, donde el salario inicial ya supera con amplitud el promedio de un joven profesional en otras disciplinas. Para el piloto argentino será su primera temporada desde el inicio en la Máxima, tras su incursión en Williams y luego de reemplazar a Jack Doohan en Alpine el año pasado. Para Lindblad será su estreno.
El siguiente escalón lo ocupan Liam Lawson y Oliver Bearman, quienes perciben 1 millón de dólares anuales, una cifra que marca el estándar mínimo para pilotos asentados pero sin estatus de figuras. Entre los pilotos con salarios intermedios destaca el caso de Kimi Antonelli, considerado promesa de Mercedes, quien recibe 2 millones de dólares por año, igual que Gabriel Bortoleto en Audi.
En la franja de 5 millones de dólares anuales figuran Valtteri Bottas y Isack Hadjar, este último tras su incorporación a Red Bull Racing. Bottas, por su parte, vuelve a la F1 de la mano de Cadillac tras su último paso en Sauber.

