Tiziano Gravier debutó en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 con un 28° puesto en el Súper-G, resultado que le permitió mejorar la mejor marca histórica argentina en la disciplina masculina.

El representante nacional, hijo de Valeria Mazza, completó la exigente prueba en la mítica pista Stelvio, en Bormio, con un tiempo de 1:29.06, quedando a menos de cuatro segundos del suizo Franjo von Allmen, quien se quedó con la medalla de oro.

Con esta actuación, el corredor del Club Argentino de Ski superó el 30° puesto que había logrado Nicolás Arsel en Salt Lake City 2002, que hasta ahora era el mejor antecedente argentino en el Súper-G olímpico masculino.

Gravier, líder del ranking sudamericano 2025 en su especialidad y competidor habitual de la Copa del Mundo desde la temporada pasada, llegó a la cita olímpica con experiencia internacional. En su recorrido previo se destaca el 7° puesto en el Súper-G de los Juegos Olímpicos de la Juventud Lausanne 2020.

El bonaerense continuará su participación en Milano-Cortina con el slalom gigante el sábado 14 y el slalom el lunes 16, pruebas con las que cerrará su presencia en estos Juegos.

Desde la tribuna, el respaldo fue total. Sus padres, Valeria Mazza y Alejandro Gravier, siguieron cada bajada junto a su hermano Benicio. También estuvieron presentes Pupi Zanetti, dirigente del Inter, con su esposa Paula de la Fuente, y Paula Pareto, vicepresidenta del Comité Olímpico Argentino.

En la previa del debut, el propio esquiador había reflexionado sobre el camino recorrido: “La primera vez que me propuse ir a estos Juegos fue hace cinco años. Fueron muchos entrenamientos, esfuerzos, viajes y competencias”, contó en una entrevista televisiva.

El proceso incluyó sacrificios personales. “Sentía que me estaba perdiendo algunas cosas, pero estaba en plena preparación”, explicó. También describió la exigencia de la disciplina: “Hay curvas entre 50 y 90 metros y partes donde vamos a más de 120 o 130 kilómetros por hora”.

Las caídas forman parte del deporte y él ya atravesó una lesión importante: una luxación de hombro que requirió operación hace tres años. “Las caídas son parte. Después de eso, por suerte, no mucho más”, recordó.

Con un debut sólido y un registro histórico para el país, Gravier abrió su camino olímpico en una de las pistas más emblemáticas del calendario internacional y dejó una señal alentadora para el esquí argentino.