Con la modificación a último momento y la decisión de no viajar a Punta Negra, la quinta etapa quedó reducida a un atractivo circuito en la Ruta del Sol. Con eso, la subida al paredón del Dique de Ullum volvió a convertirse en uno de los grandes epicentros de la Vuelta a San Juan. Cientos de fanáticos se acercaron al lugar para alentar a los ciclistas, desafiando el intenso calor y reafirmando el fuerte vínculo que une a San Juan con el deporte del pedal.
Desde temprano, el emblemático paisaje sanjuanino comenzó a poblarse de banderas, mates y camisetas de equipos, en una postal que se repite año tras año. Familias enteras, grupos de amigos y apasionados del ciclismo eligieron el dique como punto estratégico para seguir de cerca el paso del pelotón en una jornada que combinó esfuerzo deportivo y color popular.
Entre los presentes hubo visitantes de distintos puntos del país. Tal fue el caso de la familia Bustos, que llegó desde Río Negro para pasar sus vacaciones en San Juan y no dudó en aprovechar la ocasión para seguir la carrera en cada uno de los sitios del recorrido, sumándose así a la fiesta que propone la Vuelta.
El Dique de Ullum, una vez más, fue escenario de un verdadero espectáculo al aire libre, donde el aliento constante del público acompañó a los ciclistas y aportó un marco especial a una etapa clave de la Vuelta a San Juan, confirmando por qué la provincia sigue siendo sinónimo de ciclismo.
LAS MEJORES POSTALES (Fotos: Daniel Arias-DIARIO DE CUYO)

