La Vuelta a San Juan tiene un sinfín de historias únicas. Hace cinco años, cuando Peter Sagan, Fernando Gaviria, Filippo Ganna o el mismísimo campeón del mundo Remco Evenepoel desplegaban todo su talento en las rutas sanjuaninas, el santafecino Emiliano Pérez trabajaba en su camión y estaba muy lejos de imaginarse que algún día disputaría una Vuelta a San Juan. Es más, ni siquiera se le pasaba por su cabeza ser ciclista. Pero el destino tenía deparado otros planes para Pérez que un día decidió cambiar su estilo de vida: se subió a una bici de mountain bike, bajó 66 kilos y hoy está en la provincia siendo un gran protagonista de la 41º edición de la Vuelta a San Juan. Superación pura.

Su vínculo con el ciclismo no fue inmediato ni sencillo. En el 2021 su vida transcurría entre camiones y largas jornadas laborales. El peso llegó a marcar un límite: Emiliano alcanzó los 140 kilos. Fue en Choele Choel, acompañado por amigos y familiares, cuando decidió subirse a una bicicleta y comenzar un camino que terminaría transformándolo por completo.

Primero fue el mountain bike. Luego, con el paso del tiempo, la ruta lo atrapó definitivamente. Compró una bicicleta profesional, inició entrenamientos más exigentes y encontró en su familia un sostén clave. La alimentación fue otro pilar fundamental: su esposa comenzó a prepararle una dieta especial, pensada para acompañar el entrenamiento. El resultado fue contundente: Emiliano bajó 66 kilos y cambió su estilo de vida para siempre.

“Vengo de correr mountain bike, pero hace dos años que me empecé a dedicar más a la ruta. Me gustó más, me atrapó”, contó. Mientras tanto, repartía su tiempo entre la bicicletería que hoy tiene y el trabajo en la empresa de camiones de su padre. “Para mí es una locura estar corriendo una Vuelta”, reconoció.

La Vuelta a San Juan representa mucho más que una carrera. “Es mi primera Vuelta a San Juan, estoy muy contento. Gracias a Fido (Galván, el dueño del equipo) por traerme, me he sentido muy bien”, expresó. Y al mirar hacia atrás, la emoción es inevitable: “Hace cinco años la Vuelta era internacional, venía Peter Sagan, y hoy estar acá… nunca me lo imaginé”.

Su pasión por el ciclismo también tiene raíces familiares. Primos ciclistas y un tío, ya fallecido, fueron quienes lo acercaron definitivamente a la ruta. “Él me decía que yo podía, que antes del mountain bike iba a tener más fruto en la ruta. Y tenía razón”, recordó.

Para poder estar presente en San Juan, Emiliano dejó el trabajo en manos de los suyos. “Quedó todo postergado. Dejé trabajando a mi mujer, a mi mamá y a mi hija para poder venir”, contó.

En lo deportivo, se tiene fe. Ya viene siendo protagonista en la Vuelta protagonizando fugas, lo hizo en la etapa de Pedernal y terminó segundo en la etapa de Pocito. Sabe que las etapas de media montaña pueden ser su oportunidad. “Me veo con chances. En Pedernal me desesperé un poco, estuve mucho tiempo en fuga y quizás si me guardaba podía haber disputado, pero son cosas que pasan. Vamos a ver si podemos dar pelea”, aseguró.

La historia de Emiliano Pérez es la de un hombre común que, a fuerza de voluntad, cambió su vida y hoy pedalea entre los mejores. En la Vuelta a San Juan, su nombre ya quedó ligado a una de esas historias que valen tanto como una victoria.